 Actor James Gandonfini
(AFP/GETTY)
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NUEVA YORK (AFP) -
Millones de telespectadores se sentarán frente al televisor este domingo para ver el último episodio de la serie estadounidense "Los Soprano", que definirá la suerte de Tony, un mafioso de Nueva Jersey (este) tan temible como entrañable.
Casi nada se ha filtrado a la prensa sobre qué le deparará el episodio 86 de la serie a Tony Soprano, magistralmente interpretada por James Gandolfini, un padrino humano, irascible, simpático y fanfarrón de la mafia de Nueva Jersey.
Tony se esfuerza por conciliar las necesidades de su familia (su esposa Carmela -Edie Falco-, su hijo A.J. -Robert Iler- su hija Meadow -Jamie-Lynn Sigler- y su hermana Janice -Aida Turturro-) y las de su "familia" mafiosa.
Pero más allá de sus personajes, la principal interrogante para sus fans es sobre todo qué pasará con Tony: ¿será "quitado de en medio"?, ¿terminará en la cárcel?, ¿colaborará con el FBI? y en ese caso, ¿recibirá la protección otorgada a informantes? o acaso ¿continuará con su vida de siempre?
Según la prensa estadounidense, el creador de la serie David Chase habría filmado tres finales diferentes para estar seguro de mantener el misterio hasta el final del episodio. "A algunas personas les gustará el final, a otras no", dijo Chase recientemente a Entertainment Weekly.
En el penúltimo episodio, el jefe de la mafia de Nueva York, Phil Leotardo (Frank Vincent) le declaró la guerra a Tony Soprano. Bobby Bacala (Steve Schirripa), el cuñado de Tony, fue la primera víctima de esta guerra de bandas. Su fiel lugarteniente Silvio Dante (Steven Van Zandt) fue gravemente herido por la banda rival y está en coma. Su psicoanalista, la doctora Melfi (Lorraine Bracco) le anunció que debía terminar su terapia y Tony, acorralado, se va a dormir con un arma automática apoyada en su pecho.
La única certidumbre es que con el fin de los "Soprano" desaparecerá una serie que dinamitó todos los códigos televisuales, que recibió múltiples premios y es difundida en unos 40 países.
La serie no sólo describe las peripecias del crimen organizado. Muestra además detalladamente la vida de monstruos comunes, de personas casi banales, que tienen problemas con sus hijos y sus matrimonios y que hablan al igual que todo el mundo tanto de simplicidades como de la angustia de la muerte.
Tony Soprano dirige una empresa de recolección de basura, pero es también un mafioso que escala posiciones, haciéndose enemigos.
Se emociona hasta las lágrimas ante una familia de patos que pasa por su piscina, pero actúa sin el menor escrúpulo ante seres humanos a su merced. Al tener dificultades para administrar su estrés y sufriendo ataques de pánico, comienza a consultar en secreto a una psicóloga.
Mezcla de "programa de gangsters" y tragicomedia, "Los Soprano" puede llegar a ser una serie perturbadora para el telespectador -¿cómo se puede sentir simpatía por una familia de mafiosos o por su protagonista, a veces un brutal asesino?-. La serie logra con inteligencia y con mucho humor que miles de personas se sientan identificados con algún miembro o problema de esta familia disfuncional.
Según el diario New York Times, la serie "es tal vez la mayor obra de la cultura popular estadounidense de los últimos 25 años".
Al emitirse en una cadena de cable, la serie pudo escapar al estricto control moralista de las cadenas estadounidenses abiertas. En "Los Soprano" pueden verse escenas de desnudos y de violencia, se escuchan palabras soeces o consideradas injuriosas hacia las minorías. "Pero esa no es la principal razón de su éxito", se defiende Chase, que cree que estas escenas solo refuerzan el "realismo" de la serie.
Y aunque muchos fans manifiestan que les gustaría que la serie durara eternamente, algunos celebran que termine.
El propio James Gandolfini indicó varias veces que estaba cansado de su personaje. En cuanto a Chase, dijo recientemente: "Se sentirá como un alivio. Creativa y artísticamente, se terminó".
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