 Tenista belga Justine Henin
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PARIS (AFP) -
La belga Justine Henin, número uno mundial, buscará un histórico tercer título consecutivo en Roland Garros, algo que en la era Open sólo ha logrado Mónica Seles, en la final del sábado ante la joven serbia Ana Ivanovic, que aplastó sin miramientos a la rusa Maria Sharapova.
Henin, de 25 años recién cumplidos, defenderá su título en su cuarta final del torneo de Grand Slam en tierra batida, donde no ha perdido ninguna. La campeona de 2003, 2005 y 2006 se clasificó derrotando a la otra serbia semifinalista, Jelena Jankovic (N.4), por un doble 6-2.
La tenista de Lieja, que empezó el año renunciando a disputar el Abierto de Australia tras separarse de su marido Jean-Yves Hardenne, demostró así que está de nuevo en la cúspide de su tenis, apareciendo tanto en la cancha como fuera determinada, relajada y feliz.
Seis meses después de su divorcio, Henin insiste en la importancia de poder tomar sus propias decisiones. "Aún soy joven, me encanta estar en la pista, tengo un gran equipo que me rodea. La vida no me ha tratado muy bien últimamente pero ahora todo va bien", comentaba en vísperas del gran partido.
Henin no ha perdido un solo set en esta edición ni sus últimos 20 partidos en el Abierto francés. Si gana el sábado, conquistará su sexto título de Grand Slam, puesto que en su palmarés figuran el Abierto de Estados Unidos 2003 y el de Australia en 2004.
La belga, segura de mantenerse en lo alto del ránking WTA tras su resultado de semifinales, tendrá delante a Ivanovic, cabeza de serie N.7, que está impresionando en esta edición del torneo.
Con sólo 19 años se metió en la final asestando una verdadera paliza (6-2 y 6-1 en apenas una hora) a una de las mejores jugadoras del circuito y segunda favorita en Roland Garros, Maria Sharapova, otra belleza del torneo que apenas podía contener las lágrimas al final del partido.
Ivanovic ha tenido una trayectoria nada fácil hasta llegar adonde está hoy. Inspirada por su compatriota Mónica Seles, que ganó Roland Garros en 1992, empezó a jugar al tenis a muy temprana edad, cuando le regalaron su primera raqueta, pero el único lugar donde podía entrenar era... una piscina.
"Jugaba en una piscina. La vaciaban en invierno y ponían una moqueta en el fondo y dos pistas de tenis", explicaba. "No podías hacer bolas cruzadas porque la pared estaba demasiado cerca. Sólo podíamos jugar en las líneas".
Luego empezó a entrenar al aire libre, dos horas diarias, hasta que en 1999, cuando tenía sólo 11 años, la limpieza étnica de Slobodan Milosevic en Kosovo llevó las bombas de la OTAN a Belgrado. "Pensé que sería imposible seguir adelante porque no sabíamos cuánto iba a durar aquello", contó la tenista.
Tras emigrar a Hungría, ahora vive en Basilea (Suiza). El mes pasado ganó su primer título WTA en el torneo de Berlín, alzándose hasta la séptima posición mundial. Cuartofinalista en París en 2005, sólo ha jugado una vez con Henin, que se impuso por 6-4 y 7-5 en Varsovia en 2005.
"Voy a encontrarme con una jugadora que no conozco muy bien, con la que sólo he jugado una vez. Tengo que concentrarme en mi juego y poco importa lo que pase al otro lado de la red", decía Henin el viernes.
"Es joven, quiere ganar, aprovechar su oportunidad. Y en una final de Grand Slam, todo puede pasar", añadió la belga.
Para Ivanovic, será un partido "absolutamente crucial". "Por primera vez voy a jugar una final de un Grand Slam. Ahora me doy cuenta de lo que se siente", declaró la serbia, que no recuerda bien el partido en que fue derrotada por la indiscutible reina de la tierra batida cuando tenía sólo 17 años.
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