 Protestas por el comercio de marfil
(AFP/Anp)
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LA HAYA (AFP) -
El tráfico ilegal de especies salvajes se desarrolla a toda velocidad por internet, una situación que inquieta a los representantes de 171 países reunidos en La Haya en la conferencia de la CITES porque la persecución de los delincuentes resulta difícil en la Red.
"El uso de internet se percibe como uno de los factores del auge del comercio ilegal de especies salvajes que entran en la Unión Europea desde hace más de cinco años", según un documento presentado por la Unión Europea a los participantes en la 14a Conferencia de la Convención sobre Comercio Internacional de Especies de Fauna y Flora Salvajes en Peligro de Extinción (CITES).
Dicha convención pretende proteger a los elefantes, monos o loros y muchos otros animales y plantas raros, regulando su comercio e incluso prohibiéndolo totalmente.
¿Pero cómo estar seguros de que las reglas dictadas se respetan en un instrumento tan potente y anónimo como internet? Resulta difícil vigilar internet para asegurarse de que no se ponen en venta fraudulenta especímenes de especies protegidas, ya que se generalizan las estafas mediante anuncios, subraya el documento presentado a la CITES.
El Fondo Internacional para la Protección de los Animales (IFAW) estima que los portales de subastas eBay "son uno de los principales canales empleados para el comercio ilícito de especies salvajes y productos derivados en internet".
El IFAW y el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) pidieron a eBay que tome medidas para prohibir toda venta internacional de marfil. Están a punto de lograrlo, según un participante en la conferencia de la CITES. Un estudio del IFAW realizado en febrero sobre las ventas de objetos de marfil de elefante en eBay en ocho países (Alemania, Australia, Canadá, China, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Holanda) mostró que menos del 6% cumplían las reglas de la venta de la firma.
El comercio internacional de especies salvajes representa entre 10.000 y 20.000 millones de euros anuales, un tercio provenientes de ventas ilegales. La proporción de este tráfico que pasa por internet "es rigurosamente imposible determinarla", indica el francés Jean-Patrick Leduc, de la dirección general del Museo Nacional de Historia Natural. Pero "la amenaza es real", agrega, y lamenta que "la justicia tienda a considerar que se trata de asuntos de menor importancia".
Lo que sí es cierto es que el tráfico por la red "aumenta rápidamente" porque las ganancias potenciales son importantes y los riesgos, mínimos, estima Crawford Allan, responsable del programa TRAFFIC para América del Norte.
La persecución de defraudadores en internet apenas está empezando, subraya a su vez Ismael-Alexandre Costa, responsable de la brigada móvil de intervención CITES en la Delegación Nacional de Caza y Fauna salvaje (ONCFS). Pero "no podemos intervenir directamente. Necesitamos dar con un magistrado que acepte asumir el procedimiento", que no siempre es evidente, sobre todo cuando se trata de casos aislados y no de un tráfico a gran escala.
La CITES, por su parte, no puede actuar como tal, ya que carece de poderes policiales y de investigación. Tampoco dispone de medios financieros. Su presupuesto anual global para el conjunto de sus actividades no supera los 6 millones de dólares, "menos que un pequeño equipo de fútbol de segunda división", compara Juan Carlos Vásquez, responsable jurídico de la CITES.
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