|
|
|||||
|
|
Enfoque Jorge Vargas Cullell jovargas@nacion.co.cr. Dicen que a principios del siglo XXI hubo una serie de escándalos de corrupción que por breve tiempo conmovieron al entonces país de Costa Rica. En esa época, los continentes se dividían en pedazos llamados países y la gente, en vez de reconocerse terrícola como ahora, eran de tal o cual país. Como venía diciendo, después de la conmoción pasó algo rarísimo: un buen día, y como por arte de magia, a nadie le importó más la robadera. Según fuentes fragmentarias que he podido reconstruir, algo llamado “TLC” –no he logrado ubicar qué clase de virus es– desplazó por completo a todo lo demás. Ahí está lo interesante de este extraño caso: si logro descifrar en qué consiste eso del TLC, habré probado que existe otro método para atacar la corrupción. Denominaré a este remedio el “olvido repentino colectivo inducido”. En el siglo XXII sabemos que la corrupción tiene base genética. El 27,8% de las personas posee en su ADN una secuencia específica que induce a los actos corruptos. El método estándar para combatir la corrupción es controlar la secuencia genética y sustituirla por otra. Sin embargo, una de cada cuatro personas con esa secuencia específica de ADN alterada padece de fuertes dolores crónicos; más grave aún, todos los que hoy lideran la revolución contra la Federación Mundial tienen esa secuencia alterada. Mi hipótesis es que el virus del “TLC” me permitirá un efecto placebo. No desaparezco la corrupción, pero sí la preocupación social por la corrupción. Si a nadie importa una cosa es lo mismo que la cosa no exista. Este remedio no tiene efectos secundarios: eliminamos la causa genética de la revolución, controlo un serio problema de salud y la gente deja de angustiarse por la corrupción. En estas condiciones, da igual si roban o no. ¡De seguro me dan el sistema solar KX-V234 de premio! Tengo razonablemente probado que el TLC produjo en Costa Rica “olvido repentino colectivo inducido”. Ningún otro ingeniero social ha reparado en esto. ¿Quién diría que el secreto se halla en una oscura época de un país olvidado? (Parece que Costa Rica estaba ubicado en algún lugar del hoy gran desierto transcontinental). Mi dificultad es que no he podido reproducir en laboratorio el virus del TLC. Tengo textos que razonablemente prueban la obsesión del TLC y algunos párrafos escritos por un tal Varguitas (tipo oscuro del que nada se sabe) que hablan específicamente del TLC como virus, pero la literatura científica no menciona este factor. Sin embargo, es cosa de tiempo y paciencia. Esta es mi contribución: no es la genética el remedio a la corrupcion, ¡carajo!; es el olvido.
|
|
|||
|
© 2007. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A.
Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 247-4747. Servicio al cliente: (506) 247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 247-5022. CONTÁCTENOS |