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EDITORIAL

Aliarse por el sí

Es hora de participar activamente, y con la verdad, a favor del TLC
Ante la responsabilidad del referendo, los ciudadanos debemos actuar


Un heterogéneo y numeroso grupo de personas, representantes o vinculadas a partidos políticos, gremios, grupos estudiantiles, sectores productivos y organizaciones sociales, lanzó el lunes la “Alianza Ciudadana por el Sí”, como un punto de encuentro, coordinación y vinculación estratégica de quienes consideran que el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Centroamérica, Estados Unidos y República Dominicana es un instrumento de gran importancia para nuestro país y, por tanto, debemos ratificarlo mediante nuestro voto positivo en el referendo.

Saludamos la iniciativa. Es impostergable, mediante una buena concertación de esfuerzos, representar ante la opinión pública al conjunto mayoritario de ciudadanos que está a favor del Tratado, pero que, hasta ahora, se ha mantenido replegado frente a las andanadas propagandísticas de los más beligerantes opositores del no. Como tan a menudo ocurre en las democracias –cuando los activistas se apropian de los debates públicos, aunque no de la opinión de la gente–, en la discusión sobre el TLC han prevalecido, hasta ahora, las voces y la organización de quienes, por razones esencialmente ideológicas, pero también por defensa de sus intereses, se oponen intensamente al convenio. Durante meses, si no años, una amplia mayoría de ciudadanos decidió mantenerse al margen de esa discusión y dejar que fueran sus representantes en la Asamblea Legislativa los que tomaran la decisión final, como es normal en las democracias.

Pero de cara a la nueva realidad del referendo, en que seremos todos, y no solo los diputados, quienes decidiremos, de manera directa, la suerte del Tratado, es indispensable el surgimiento de una organización ciudadana que se haga presente en la discusión, con un mensaje realista, articulado, apegado a la verdad, alejado de las fantasmagorías y mitos de los opositores, y destinado a persuadir a los costarricenses indecisos sobre la importancia de que despierten, rechacen las falsedades y den su voto a favor del TLC. La voluntad de la “Alianza Ciudadana por el Sí” de centrar mucho de su esfuerzo en la buena información y la participación en el debate con mensajes claros y bien fundamentados es otra razón por la que su creación nos parece de gran importancia.

Por supuesto que la tarea que viene es ardua. Hasta ahora, con una campaña estrictamente emotiva, centrada en temores y generalmente asentada en interpretaciones sesgadas y hasta crasas mentiras sobre el Tratado, el sector más duro de los opositores se ha dedicado a atacar con gran intensidad el documento y a quienes lo consideramos necesario, como si ellos tuvieran la superioridad moral. Además, se han valido de su influencia en instituciones educativas, sindicales y sociales para ponerlas al servicio de su causa. Todo esto ha enraizado falacias e, incluso, ha infundido una suerte de temor a quienes defienden el Tratado. La tarea que enfrenta ahora la Alianza es, por un lado, combatir todas esas distorsiones y, por otro, destacar los múltiples beneficios del Tratado para la mayoría de los costarricenses, y los perjuicios a que nos veríamos enfrentados si volteamos la cara ante el progreso y nos encerramos en un statu quo que nos haría retroceder. Es indispensable, además, que el sí despierte el entusiasmo y la pasión que conduzcan a la participación.

Pero tan importante como la labor de esta Alianza, y de cada uno de los grupos y personas que la integran, es la de muchos otros ciudadanos y sectores, que prefieren no participar en organizaciones, pero que pueden –y deben– dar sus aportes específicos a favor de que la verdad se imponga y, con ella, la conciencia generalizada de que con el TLC el país verá incrementar sus oportunidades de desarrollo y contará con mayores recursos para mejorar las condiciones de vida de toda la población. Se trata, en síntesis, de una causa de todos, y debemos despertar ante la importancia de impulsarla.

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