 Persecusión por tierra y mar
(AFP)
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HEILIGENDAMM, Alemania (AFP) -
Las manifestaciones contra el G8 han dado un giro espectacular este jueves en Alemania con una persecución en aguas del mar Báltico entre militantes de Greenpeace y la policía, cerca del lugar donde se celebra la cumbre de los jefes de Estado, en Heiligendamm.
Las embarcaciones policiales se adelantaron a los militantes y les cortaron el paso, situándose de través para detener las lanchas de Greenpeace, con tal ímpetu, que cuatro de los ocupantes de uno de los botes con motor fueraborda fueron arrojados al mar, a un centenar de metros de la costa.
"El G8 debe actuar inmediatamente", se leía en una banderola amarilla desplegada por los manifestantes en uno de los neumáticos cuando fueron alcanzados por las fuerzas del orden, según las imágenes difundidas por las cadenas de televisión alemanas.
Por tierra, unos mil manifestantes estaban congregados en las inmediaciones de la barrera de seguridad que protege la cumbre de Heiligendamm (noreste), bloqueando uno de los dos accesos al hotel donde se reúne el G8, según fuentes concordantes.
La mayoría de los activistas, pacifistas o simpatizantes de extrema izquierda, pasaron la noche en la calle, sin moverse de sus posiciones, para perturbar la logística de la cumbre, dijo a la AFP Christoph Kleine, portavoz de la operación "Block G8".
La puerta de entrada del sureste, en un lugar llamado "Rennbahn", seguía bloqueada por cientos de manifestantes pacíficos, constató un periodista de la AFP.
Más al este, en Borgerende, los militantes llevaban a cabo otro bloqueo. Según la policía, este lugar no es uno de los puntos de acceso al enclave de la cumbre.
La otra puerta de entrada, en Bollhagen, en el flanco suroeste, estaba despejada este jueves a las 08H00 GMT, afirmó Luder Behrens, portavoz de la célula especial de la policía encargada de la seguridad del G8 y de los actos anti-G8.
Precisamente en este lugar, la policía evacuó el miércoles por la noche a miles de manifestantes que habían bloqueado los accesos, todo ello en medio de violentas escaramuzas entre grupos extremistas enmascarados y vestidos de negro y las fuerzas del orden.
Según la policía, 272 personas fueron arrestadas y 53 encarceladas desde el miércoles por la noche.
La vía férrea que usan los periodistas para desplazarse en Heiligendamm, a bordo de un pequeño tren de vapor, funcionaba con normalidad el jueves por la mañana tras haber permanecido bloqueada durante una buena parte del miércoles.
Más de 10.000 personas participaron el miércoles en las operaciones de bloqueo, según Kleine. Durante varias horas los organizadores de la cumbre trasladaron a las delegaciones, a los intérpretes y a los periodistas en helicópteros y barcos.
En la Avenida de los Tilos, que lleva a la puerta de entrada sureste de Heiligendamm, reinaba la calma el jueves por la mañana.
"La noche fue tranquila, pero hizo frío", explicó Nadia, una alemana de 24 años, cuyos ojos denotaban falta de sueño.
Bajo un sol espléndido, la vida se desperezaba para un segundo día de "asedio" en una carretera cubierta de desperdicios.
Algunos manifestantes se aseaban con botellas de agua, mientras un músico de cabello largo tocaba el violín.
Los organizadores planean mantener los bloqueos hasta el final de la cumbre, previsto el viernes.
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