 Papa Benedicto XVI
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BRASILIA (AFP) -
Los obispos católicos latinoamericanos ratifican la necesidad de un compromiso riguroso de los fieles con los dogmas morales de la Iglesia, en un documento que debe servir de plataforma para reconquistar un continente tentado por otras confesiones y el secularismo.
El documento, que presenta las conclusiones de la V Conferencia Episcopal de América Latina y el Caribe (Celam) celebrada el mes pasado en Aparecida (sudeste de Brasil), fue obtenido por el diario Estado de Sao Paulo y colocado el jueves en su sitio internet. El lunes próximo será entregado en Roma al papa Benedicto XVI, para su oficialización.
En sus 118 páginas, refrenda el compromiso de la Iglesia con los pobres y el firme rechazo del divorcio y el aborto, y pone en guardia contra el avance de cultos pentecostales.
En un único párrafo hace una apabullante enumeración de los "desafíos" que enfrenta actualmente el discípulo que aspira al "fiel cumplimiento de su vocación bautismal".
En la lista figuran "el éxodo de fieles a las sectas y otros grupos religiosos (...); el desaliento de sacerdotes frente al vasto trabajo pastoral (...); el fenómeno de la globalización y la secularización; los graves problemas de violencia, pobreza e injusticia; la creciente cultura de la muerte que afecta la vida en todas sus formas".
Los obispos admiten que "no es adecuado englobar a todos (los demás cultos cristianos) en una sola categoría de análisis, ni llamarlos simplemente 'sectas'", aunque considera que "muchas veces no es fácil el diálogo ecuménico con grupos cristianos que atacan a la Iglesia Católica con insistencia".
Al referirse a la familia, propone "acompañar con cuidado, prudencia y amor compasivo a los matrimonios que viven en situación irregular".
En otro capítulo, insta a que "los legisladores, gobernantes y profesionales de la salud, conscientes de la dignidad de la vida humana y del arraigo de la familia en nuestros pueblos, la defiendan y protejan de los crímenes abominables del aborto y de la eutanasia".
El documento cierra la puerta a la ordenación de hombres casados: "El presbítero es invitado a valorar, como un don de Dios, el celibato que le posibilita una especial configuración con el estilo de vida del propio Cristo", afirma.
En otro apartado, trata de aclarar las polémicas declaraciones hechas por el Papa al abrir la conferencia de Aparecida, cuando afirmó que la introducción del cristianismo en América "no fue una imposición de una cultura extraña", porque "Cristo era el Salvador que (los indígenas de América) anhelaban silenciosamente".
Los obispos sostienen que "el Evangelio llegó a nuestras tierras en medio de un dramático y desigual encuentro de pueblos y culturas"; interpreta la frase sobre el "anhelo silencioso" recalcando que "las 'semillas del Verbo' presentes en las culturas autóctonas facilitó a nuestros hermanos indígenas encontrar en el Evangelio respuestas vitales a sus aspiraciones más hondas".
El propio pontífice había matizado al volver a Roma sus palabras, al afirmar que "no es posible olvidar los sufrimientos e injusticias infringidos por los colonizadores a las poblaciones indígenas, cuyos derechos humanos fundamentales fueron pisoteados a menudo".
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