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/LA NACIÓN

Suicidios chinos

La principal causa de muerte en los jóvenes chinos –de 15 a 34 años– es el suicidio

Carlos Alvarado Quesada
carlosalvaradoquesada@gmail.com
Periodista y politólogo

En el mes de mayo, la BBC dio a conocer un estudio que señaló que en China la principal causa de muerte entre la población joven es el suicidio: el 19% de la muertes entre 15 y 34 años se da en los jóvenes, principalmente mujeres.

La investigación realizado por Centro de Estudio y Prevención del Suicidio del Hospital Hui Long Guan en Pekín especificó que la magnitud de las cifras revelaba un problema de salud pública en el país asiático. Entre las posibles causas apuntaron los valores a los cuales están sometidas las mujeres en las zonas rurales, así como los altos niveles de presión y competencia a que se ven sometidos los jóvenes en general.

Si bien el excelente libro de Andrés OppenheimerCuentos chinos relata excepcionales logros de la economía y sociedad china, este cuento no nos lo detalló a profundidad.

Quejas por trabajo. En tanto, en Francia, otro estudio también publicado en mayo, indicó que los trabajadores franceses son los que más se quejan de su trabajo. Esto, a pesar de su certeza laboral, sólida seguridad social y régimen de 35 horas de trabajo semanales –cantidad que el nuevo presidente Sarkozy pretende liberalizar–. El segundo lugar entre los quejosos lo ocupan los británicos que, por el contrario, tienen uno de los mercados laborales más flexibles de Europa.

Son paradójicos los fenómenos que acompañan a las sociedades que denominamos desarrolladas. Uno de los programas políticos más vistos en EE. UU., elDaily Show del comediante John Stewart, satirizó la cobertura mediática de los asesinatos recientes en la Universidad Virginia Tech.

¿Fueron los juegos de video? –remedaba Stewart a los analistas–, ¿fue la música rock o Hollywood? Parece que ninguno de los anteriores le interesaba mucho al chico. ¿Fue culpa de la facilidad que existe para conseguir y portar armas en los EE. UU.? ¿O fue más bien culpa de los tabúes que los liberales han impuesto sobre el tema de portar armas? Bien pudo algún estudiante o profesor evitar la matanza eliminando primero al asesino en defensa personal, sugirió un integrante de la National Rifle Association.

Concluía Stewart que, a fin de cuentas, la respuesta más sensata para explicar lo que pasó en esa universidad era un simple y honesto:I don’t know.

Todo esto ¿qué nos dice a nosotros en Costa Rica, máxime ahora, que está de moda el debate sobre la ruta del desarrollo del país? No está de más que nos preguntemos: desarrollo ¿para qué?

Desarrollo con sentido. La competencia en ciertas condiciones puede producir superación y el trabajo digno es un valor fundamental que enaltece, pero estos son medios para otro fin, el ser humano. El desarrollo solo cobra sentido si a fin de cuentas brinda las oportunidades para lograr algo de lo que en política rara vez se debate: la felicidad. No nos debe interesar un tipo de desarrollo que acabe con el ambiente o con la vida humana, sea por suicidio, asesinato o –la defunción más común– la del espíritu fastidiado por la vida misma.

Como país, Costa Rica debe decidir las líneas generales para auspiciar la felicidad de sus habitantes y en función de esto debe estar la discusión de la ruta de nuestro propio desarrollo; no en la competitividad, la acumulación o el comercio exterior como fines en sí.

Nuestro desarrollo no es necesariamente el desarrollo de los otros. He escuchado muchas veces personas argumentando que Costa Rica debe tomar este u otro rumbo alegando simplemente: “los demás países lo han hecho”. Siguiendo este razonamiento, deberíamos tener Fuerzas Armadas entre otros males.

Somos nosotros quienes debemos definir las reglas mínimas y eso implica un ejercicio de creación colectiva guiados por el bien común. Será así como lo que lleguemos a denominar desarrollo –para la felicidad– permita a cada individuo procurar su propia prosperidad.

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