 Manifestaciones anti-G8 en Alemania
(AFP)
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HEILIGENDAMM, Alemania (AFP) -
La cumbre del G8 comenzó este miércoles en Heiligendamm, Alemania, sin apenas esperanzas de alcanzar un acuerdo en cifras para la lucha contra el calentamiento global y en medio de reminiscencias de guerra fría entre Estados Unidos y Rusia.
La reunión anual de los ocho países más industrializados empezó con mal pie para la canciller federal alemana, Angela Merkel, quien había depositado muchas esperanzas en el logro de un compromiso para limitar a 2 grados la subida de las temperaturas hasta 2050, lo que implicaría reducir a la mitad las emisiones de gases de efecto invernadero con relación a 1990.
Pero Estados Unidos, que no ha ratificado el Protocolo de Kioto, ha transmitido mensajes que echan por tierra estos ambiciosos objetivos y abren la puerta a un acuerdo modesto.
Al término de un almuerzo con Merkel, el presidente estadounidense, George W. Bush, expresó su deseo de "trabajar con (el G8) sobre un acuerdo post-Kioto".
Pero antes, Jim Connaughton, responsable de la administración estadounidense para el medio ambiente, anunciaba que no habrá un "objetivo colectivo" sin haber entablado antes negociaciones con China, India, Brasil, México y Sudáfrica, entre otros países.
Por lo tanto, Merkel, salvo sorpresa de último minuto, tendrá que conformarse con un acuerdo de mínimos, pese a contar con el respaldo de los miembros europeos del G8 y Canadá, así como de algunos de los países emergentes que asisten como invitados a la cumbre, como Brasil y México.
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, ha insistido en que quiere "un objetivo cifrado".
Merkel parecía rendirse a la evidencia. "Está claro que los objetivos definidos por los europeos no podían ser compartidos inmediatamente en su totalidad por el resto del mundo", declaró a la televisión oficial del G8.
El primer ministro japonés, Shinzo Abe, se ha apuntado a la posición norteamericana al afirmar que Japón y Estados Unidos quieren definir conjuntamente "un marco práctico", pero "flexible".
La anfitriona inauguró la cumbre pasadas las 17H00 GMT. Los dirigentes y sus esposas se reunieron en una hacienda de estilo barroco situada en la campiña a 15 km de Heiligendamm.
Merkel y su marido Joachim Sauer agasajaron a sus húespedes con una cena, amenizada por un concierto de música clásica.
Pero el ambiente estaba enrarecido en varios frentes.
El proyecto de Estados Unidos de extender su escudo antimisiles a la República Checa y Polonia ha enfurecido a Rusia, que reaccionó amenazando con apuntar sus misiles hacia Europa, como en la Guerra Fría, lo que a su vez preocupó a los europeos.
Poco después del comienzo de la cumbre, el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, matizaba las amenazas iniciales.
Moscú dará una respuesta "totalmente eficaz para garantizar nuestra seguridad" si Estados Unidos concreta sus planes, pero tomar como blanco a Europa no es más que "una de las posibilidades", dijo a los periodistas.
Antes Bush había intentado amainar el temporal, al decir que ni Rusia era una amenaza para Europa, ni el escudo antimisiles estadounidense lo era para los rusos. Y aseguró que transmitirá personalmente su posición al presidente ruso durante el encuentro que mantendrán el jueves.
"Rusia no va a atacar Europa" y "no hay necesidad de una reacción militar" porque los occidentales no están en guerra con Rusia", dijo Bush.
Entretanto, en la calle, los militantes antiglobalización tenían en jaque a la policía.
Según un portavoz policial, nueve agentes sufrieron heridas y al menos 141 manifestantes fueron detenidos en una serie de enfrentamientos.
El caso de la política franco-colombiana Ingrid Betancourt, rehén de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) desde 2002, llegó al G8 de la mano de Sarkozy, quien expresó su deseo de que la cumbre rinda "homenaje" al "gesto humanitario" del presidente colombiano, Alvaro Uribe, por haber liberado a un líder guerrillero para servir de "gestor de paz", según un portavoz del Elíseo.
Sarkozy mencionó el caso de Betancourt con varios participantes en el G8, entre ellos el presidente mexicano Felipe Calderón.
Por otro lado, el jueves, las cinco economías emergentes invitadas a la cita del G8 -Brasil, México, China, India y Sudáfrica- mantendrán un encuentro en Berlín.
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