|
|
|||||
|
|
“1, 2, 3, referéndum otra vez” Alfredo Gutierrez Benavides agutiérrez@5060hotmail.com Abogado La expresión “1, 2, 3, referéndum otra vez” estuvo muy en boga en una época en España, donde el nuevo gobierno posfranquista quería someterlo todo a referéndum. Aun en ese país hubo una decisión trascendental, que se resolvió por vía de referéndum, en la dictadura franquista, sobre la escogencia de la monarquía o un sistema republicano. El pueblo decidió monarquía, en un tema que hincaba sus raíces en las fibras más sensibles. Pero no era un tema técnico ni de eruditos, donde abundan opiniones y mesas redondas o cuadradas, donde lo que sobresale es la habilidad o los intereses de los expositores. Por esa razón considero un grave error que tanto el Poder Ejecutivo como el Legislativo deleguen un asunto tan delicado y complicado precisamente en el pueblo que, por esas razones, solo votaría a favor del sí o del no, sin tener cabal conocimiento del tema, que según parece ni los señores diputados logran alcanzar, y todo dependerá de las campañas similares a las electorales, con su folclor tradicional. Acierto y error. Por algo el pueblo delegó en el Parlamento su representación; pero ante un tema complicado y de modelo económico, donde nadie quiere ser estigmatizado por lo que se resuelva, se le devuelve esa representación al pueblo, con el prurito de alabar nuestra democracia. Este país no tuvo escogencia en los programas de ajuste estructural ni sobre la adhesión al Fondo Económico Internacional o al Banco Mundial. Por razones que resultan obvias, los pueblos deben confiar en la sabiduría de sus gobernantes, quienes acertarán o se equivocaran en sus decisiones. El TLC puede ser bueno o malo, o ambas cosas a la vez, y favorece unos intereses y perjudica otros. Esta mezcla y contradicción de situaciones debe ser resuelta en un parlamento estudioso y responsable, que humildemente busque asesoría de alta calidad técnica, que haga luz sobre la conveniencia o no de aprobar ese tratado. Alta complejidad. Por todas esas razones considero ese referéndum nocivo y peligroso, donde se lanza al pueblo a votar por un tratado que ni siquiera parece haber sido bien negociado, precisamente porque negociarlo era algo terriblemente complejo, y en el que el Tribunal Supremo de Elecciones efectuará una erogación de magnas proporciones para nuestra economía, que bien podría destinarse a tantas obras urgentes en materia social. El valor de un referéndum debe estar en consonancia con la claridad que el pueblo tenga sobre lo que va a decidir. Por eso, ojalá, no se convierta este país en “1, 2, 3, referéndum otra vez”.
|
|
|||
|
© 2007. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A.
Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 247-4747. Servicio al cliente: (506) 247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 247-5022. CONTÁCTENOS |