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La ley en “o”… ¿o en “a”?

Siento una gran persecución en nuestra contra, un repudio inadecuado

Gino Confalonieri


Llegué a pasear a Costa Rica, cuando se aprobaba una ley, pero me confundió mucho el uso del idioma español.

Ya desde que aterricé oí que todo había que conjugarlo en diferentes géneros (sexos como decíamos antes); a la par mía venía una bióloga hablando de las jirafas y los jirafos que había visto en África; en unas noticias se hablaba de las personas, pero inmediatamente dijeron que había otros “personos”: las mujeres, los hombres (¿y qué pasó con la gente vieja, la-os niña-os?); de modo que por la manera de conjugar, ahora tendré que decir “los hombros”; nunca mi profesora española me habló de esas cosas.

Estoy muy confundido sobre la-o lengua-o de Cervantes.

En el-la Parlamento-a había un grupo de mujeres que se llamaban inamú, sin “a” ni “o”, y oí por la televisión y la radio que gritaban mucho contra todos los hombres, ¡nunca había visto eso en Italia! ¿Tendrán hijos varones esas señoras?

Ahora no sé si debo referirme a “la Ley-a”, o a “el Ley-o”.

Muy pacíficos. Esas mujeres hablaban de la agresión de todos los hombres, pero yo veo a la mayor parte de los ticos como muy pacíficos, creo que debe haber excepciones negativas, que hagan esa-os cosa-os mala-os, pero, por todo lo que ellas afirmaban, hasta me siento mal de ser hombre: ¿qué les voy a explicar a las mammas, tan veneradas en Italia, cuando regrese? ¿Tendré que decirles que en mi viaje a este pequeño-a y bello-a país-a, encontré que en Costa Rica “todos los hombres son agresor-os o asesin-os en potencia”, como decían muchas de las manifestantes.

Llegué al hotel y me ofrecieron la alternativa entre hospedarme en una habitación o en un cuarto. ¡Caramba!, ¡qué dificultad de escogencia!; pero luego resultó que eran lo mismo.

Como al día siguiente era domingo traté de ir a la misa, pero me dijeron que yo no podía, que tenía que ir al ‘miso’, porque yo soy hombre. Por dicha para llegar a la iglesia sí pude subir en un taxi, y como el chofer era hombre, nada me dijo, porque para un italiano sería muy difícil pronunciar la taxi-a.

El lunes visité el-la Universidad-a-o, y pude ver el esfuerzo de miles de estudiante-a-os; traté de ir al Ministerio de Turismo, donde me dijeron que también hay una Ministeria, especial solo para las mujeres, donde no se aceptan hombres … No fui.

¡Qué raro! En las clases de Cívica recibidas allá en mi tierra, decían que Costa Rica era uno de los países más igualitarios y más justos, pero ahora parece que, por errores y abusos de unos cuantos hombre-os, se está castigando a todos los que son masculinos, siento una gran persecución en nuestra contra, un repudio inadecuado, que no calza con los preceptos que vi en la Constitución de que “todas las personas son iguales ante la Ley”, y “todos son inocentes hasta que no se les pruebe lo contrario”.

Al estar “justos pagando por pecadores”, en este país se está viviendo como enLa granja de los animales, de Orwell, donde todo-as lo-as animale-a-os son iguale-a-os, pero los cerdos tenían más beneficios, porque “alguna-os animale-a-os son más iguales que otros”.

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