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Las tentaciones de la noche El oportunismo es para la libertad lo que las estacas para los vampirosFernando Araya consulfe@hotmail.com Administrador de negocios El eventual resultado del referendo será ocasión para replantear las inevitables pero frágiles, oportunistas y maquiavélicas alianzas articuladas en los últimos meses. Quizás al hacerlo sea posible construir consensos estructurales, programáticos y transpartidarios entre fuerzas sociales y políticas distintas pero convergentes en la necesidad de sintetizar mercados, solidaridad, equidad, globalización y erradicación del clientelismo político-sindical. Desactivar la violencia. Para lograrlo es indispensable abandonar la tentación violenta que aletea en las oscuras pesadillas de algunas minorías. Este es el desafío principal: desactivar las inclinaciones violencias. En la satisfacción de ese cometido confluyen la mayor parte de los partidarios del sí y del no respecto al TLC. La violencia es una opción autodestructiva; identificarla y denunciarla es parte de la responsabilidad de cada costarricense. Callar frente a ella o justificarla, a cambio de ventajas coyunturales, pírricas –un voto más, un aplauso más, un aliado más, un acomodo más–, equivale a cavar la fosa donde yacen la racionalidad y el sentido común. Si la intolerancia llega a reinar, enmudecerá la voz de quienes ahora, sumidos en sus cálculos, hacen el juego, desde el sí o desde el no, a los lenguajes y prácticas que propician el odio en las relaciones sociales. Plutocracia y anarquía. Una de las fuentes de esa condición violenta es la inclinación a ejercer el poder debilitando el sistema institucional de frenos y contrapesos. “…Tanto algunos partidarios del sí, como otros del no –escribe Rodolfo Cerdas–, han comenzado a considerar un estorbo las leyes, los procedimientos y las formalidades que les obstaculizan conseguir sus fines. La tentación de violentar las normas y las instituciones ha empezado a asomar las horribles orejas del autoritarismo plutocrático y las afiladas uñas del anarquismo callejero…”. Estas tentaciones se originan, para unos, en la imposibilidad de gobernar a través de una clara e incontestable hegemonía; para los otros obedece a la creencia de que la democracia representativa constituye el disfraz de una dictadura oligárquica, transnacional y mediática; por esa razón precisamente insisten en las vías extraparla- mentarias, la desobediencia civil, el carácter fraudulento, burlesco, del Estado de derecho, y añoran el día cuando “el pueblo”, “el soberano”, que solo ellos, inefables e infalibles sabios, entienden e interpretan, decida destruir lo que consideran es una farsa. Mientras el “autoritarismo plutocrático” induce la transformación del sistema de frenos y contrapesos en una caricatura, el “anarquismo callejero” delira ante la sola posibilidad de acabar con ese mismo sistema. Los extremos se juntan, se complementan, se apoyan. Alianzas de nuevo tipo. La obligación de no callar frente a estas tentaciones nocturnas, no puede esperar al resultado del referendo, ¡ganarían en profundidad, lucidez y alegría, los bloques del sí y del no, si desnudan la condición minoritaria y violenta que deambula agazapada en sus territorios! ¡Mucho bien harían si erradican los lenguajes militares, conspirativos, intimidantes, insurreccionales, cesaristas y maniqueístas! Es importante deslindar los campos, concentrarse en el análisis crítico y deliberativo, informar y educar a la ciudadanía, abandonar la búsqueda de ventajas momentáneas y obtener las consecuencias políticas y sociales de la heterogénea composición del sí y del no. Los consensos transformadores, positivos, no nacen de coincidencias oportunistas que disimulan intencionalidades estratégicas contrapuestas o acomodos particulares. La síntesis de fuerzas distintas, pero complementarias en la defensa y desarrollo de la libertad y la solidaridad, es el “hilo” conductor de alianzas de nuevo tipo ¿Y qué pasa con lo políticamente correcto? Puede irse de paseo. Lo fundamental sobrevive a sus minucias. Parafraseando a Stephen King, el oportunismo es para la libertad lo que las estacas para los vampiros.
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