|
|
|||||
|
|
En Vela Julio Rodríguez envela@nacion.com La radiografía social de San José de ayer , en La Nación , es certera y dolorosa. ¡Otro aldabonazo más! Nuestra capital está tomada por indigentes, ladrones, dueños de calles céntricas (que se transan en la bolsa delictiva), drogadictos, alcohólicos, vendedores ambulantes, mercaderes de matrimonios con nacionales, asaltantes, profesionales dedicados al dinero fácil y otros especímenes. En esta caravana humana figuran tres grandes sectores: los pobres, los delincuentes y las víctimas de las drogas. La suciedad y la inseguridad ciudadana extienden sus garras. Y lo peor: nos hemos acostumbrado a esta coreografía. Venturosamente, han surgido quijotes dispuestos a dar la batalla de la reconquista, la restauración y la humanización, desde la Alcaldía, el Municipio josefino, el Gobierno, profesionales de valía, sacerdotes y laicos comprometidos. El lema de “San José posible”, que abarca también los precarios del perímetro josefino, ha de trocarse, ante el alud de los problemas nacionales acumulados, en una “Costa Rica posible”. Una “Costa Rica posible”, dispuesta a poner fin al inmovilismo. En cuanto a las siete áreas críticas de San José, el alcalde, Johnny Araya, declaró ayer que “uno de los objetivos es tomar control en zonas de la ciudad que han estado al margen de las autoridades”. Así de simple y de grave. El Estado ha perdido su autoridad en muchas zonas del país. Por ello, cuando se ha propuesto una reconquista y desarme de algunos sectores (y de ciertas mafias), este no es un llamado a la violencia. Es, lisa y llanamente, la restauración del Estado de derecho, nuestra mejor credencial y el más sólido escudo. Es un llamado a lo concreto, a lo que pasa en nuestras propias barbas y muchos no quieren ver, o bien pretenden resolver con proclamas, retórica ideológica, villancicos políticos, obstruccionismo y ensoñaciones cuánticas. ¿No es, acaso, patético leer o escuchar la saga cansina sobre la pérdida de la soberanía nacional, la dignidad patria, el Estado solidario y los derechos constitucionales, por un simple tratado comercial, mientras el Estado ha abdicado, por muchos años, sus potestades reales en gruesos sectores del país? Si el tiempo consumido en lo que no es o solo imaginamos, lo hubiéramos dedicado a resolver lo que es, lo cierto, cotidiano y brutal, en última instancia, el dilema humano/inhumano, posiblemente el reportaje de ayer de La Nación sobre una capital caótica y tomada, urgida de reconquista y humanización, habría contenido otro tono y otro mensaje. Pero esa es la cuenta que todo pueblo adormecido, o despilfarrador de su patrimonio, tarde o temprano debe pagar.
|
|
|||
|
© 2007. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A.
Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 247-4747. Servicio al cliente: (506) 247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 247-5022. CONTÁCTENOS |