 El aeropuerto internacional de Nueva York JFK
(AFP)
|
NUEVA YORK (AFP) -
Un complot terrorista para volar el aeropuerto de Nueva York desactivado por las autoridades norteamericanas, que afirman haber evitado una devastación "inimaginable" suscita escepticismo en Estados Unidos y varios expertos pusieron en duda su factibilidad.
El operativo fue anunciado el sábado con gran despliegue mediático por la plana mayor de la seguridad interior en Nueva York, que pintó un panorama apocalíptico: "se trata del complot más escalofriante que se pueda imaginar", dijo la fiscal de distrito Roslynn Mauskopf.
Cuatro presuntos "extremistas islámicos", incluyendo un ex parlamentario guyanés, fueron acusados de conspirar para volar con explosivos los conductos de abastecimiento y depósitos de combustible que alimentan el aeropuerto John F. Kennedy (JFK) y sus mil vuelos diarios a todas partes del mundo.
Sin embargo, según los expertos hubiese resultado imposible hacer estallar en cadena los depósitos de combustible y oleoductos. Por otro lado, los sospechosos parecen haber tenido más intenciones que real capacidad operativa: carecían de explosivos y de dinero.
Aunque aclaró que los aviones no eran el blanco directo de un plan desmantelado a tiempo, Mauskopf aseguró: "la devastación que hubiese causado, de haber tenido éxito, es simplemente inimaginable".
Según John Goglia, ex miembro de la Dirección de Seguridad del Transporte Nacional (NTSB, por sus siglas en inglés) el efecto del ataque no hubiera pasado de un incendio.
"Alguien puede sin duda alcanzar el depósito, sin duda prenderle fuego, pero lograr el tipo de explosión que querían, hacer estallar las tuberías subterráneas y hasta los aviones, eso es virtualmente imposible", aseguró Goglia a la AFP.
Las tuberías, explicó, están llenas de combustible, pero sin oxígeno no explotan. Los depósitos pueden prenderse fuego espectacularmente, pero no provocar una explosión gigante.
"Tuvimos varios casos (accidentales) en Estados Unidos, lo único que sucede es un gran fuego". Citó el caso extremo de la guerra en Vietnam: "cuando las fuerzas vietnamitas bombardeaban las bases aéreas norteamericanas e impactaban depósitos de combustible con proyectiles de buen tamaño, se producía un gran incendio, pero no había explosión, fuera de la provocada por la propia bomba".
Jake Magish, ingeniero de la Supersafe Tank Systems, coincidió en entrevista telefónica desde Indiana en que los autores del plan sólo hubiesen logrado un incendio: "la fantasía que escuché de gente diciendo que iban a hacer estallar el depósito y destruir el aeropuerto completo no tiene sentido".
"Hay gente que responde a comportamientos de histeria. Desde el punto de vista de un ingeniero, si alguien logra abrir con un explosivo un agujero en un tanque, lo único que obtiene es encenderlo, es imposible que el fuego se transmita de un tanque al otro: eso no tiene sentido y no sucedería", agregó.
Fuera del aspecto técnico, surgieron interrogantes sobre la propia investigación del FBI y el papel tal vez demasiado activo desempeñado por el informante que infiltró al grupo, un narcotraficante convicto cuya sentencia quedó pendiente en el marco de su cooperación con la policía.
Neal Sonnett, un abogado y ex fiscal federal citado por New York Times, deploró que las autoridades proclamen en voz tan alta ese tipo de operativos y que consideró que el gobierno federal debería haber reconocido la escasa amenaza representada por los inculpados.
Aunque desde los atentados del 11 de setiembre de 2001 las autoridades hayan comprendido la necesidad real de tomar en serio e investigar cualquier amenaza --opinó el abogado-- exagerar su importancia es contraproducente. "Si se infla un caso, se crea miedo y paranoia", advirtió Sonnett.
En su edición del domingo, el New York Times relegó la noticia del complot desmantelado a un discreto llamado de un párrafo en primera plana, dejando el resto de los detalles para las páginas interiores, en la sección local.
Las autoridades vincularon a los cuatro sospechosos con el grupo radical Jamaat Al Muslimeen, con conexiones en Guyana y Trinidad y Tobago, donde se encuentran dos de los detenidos. Uno de ellos fue capturado tras abordar un vuelo con destino a Caracas. El otro fue detenido en Nueva York y un cuarto sospechoso sigue prófugo, presuntamente en Trinidad.
|