 Mauricio Macri (I) y Daniel Filmus
(AFP)
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BUENOS AIRES (AFP) -
La rotunda victoria del magnate Mauricio Macri, que se alzó con el primer lugar para la alcaldía de Buenos Aires pero deberá disputar ese cargo en un balotaje con el candidato del mandatario Néstor Kirchner, afianza su liderazgo en un espacio opositor de derecha a cinco meses de los comicios presidenciales.
El presidente del club de fútbol Boca Juniors, surgido de un imperio económico familiar, obtuvo el 45,62% de los votos el domingo, casi 22 puntos por encima del ministro de Educación Daniel Filmus (23,77%), escrutadas el 98,96% de las mesas, en una elección en la que sufragaron cerca del 70% de los empadronados, unos 2,57 millones de porteños.
Macri y Filmus se enfrentarán el 24 de junio en una segunda vuelta, al no superar el empresario el 50% más uno de los votos necesarios para imponerse en primera ronda.
El arrasador triunfo de Macri, de 48 años, en el distrito de mayor relevancia política e históricamente hostil al peronismo, le abrió las puertas como líder de un espacio opositor a pocos meses de las presidenciales, que por ahora auguran una tranquila victoria al oficialismo.
Resta saber si el candidato será Kirchner o su esposa, la senadora Cristina Fernández, que el domingo festejó junto a Filmus y parte del gabinete nacional el desempeño del ministro de Educación, que relegó al tercer puesto al alcalde Jorge Telerman (20,77%), cabeza de una coalición de centroizquierda.
Pero para Macri, zambullido en la política en 2003 cuando perdió la alcaldía en un balotaje, gobernar la capital argentina le ofrece una plataforma de cara a las presidenciales de 2011.
"Lo que nos va a dejar bien parados para el futuro es cumplir con lo que hemos prometido", dijo el empresario al ser consultado por la prensa acerca de esa posibilidad, al tiempo que negó tener planes de abandonar la alcaldía -en caso de conseguirla- para pelear la Presidencia en octubre.
Macri se mostró confiado en vencer el balotaje, solicitó al electorado porteño un "esfuerzo final" para ungirlo alcalde y pidió que "no tengan miedo" de votarlo, consciente de que su figura genera un fuerte rechazo en el electorado de centroizquierda.
"Buenos Aires no será entregada a la derecha", dijo Filmus el lunes a la prensa, adelantando la estrategia de campaña para las próximas semanas, en la que intentará convencer a los porteños de apostar a un proyecto progresista, en afinada sintonía con el Gobierno federal.
"Nosotros proponemos un modelo integrador que comenzó en 2003 y logró sacar al país de la exclusión. El otro modelo mira hacia atrás, ya lo probamos en la Argentina y nos fue bastante mal", afirmó Filmus, de 52 años.
A pocas horas de cerrado el escrutinio, el presidente Kirchner entró en la pelea por el balotaje y dio el puntapié inicial al intento de nacionalizar la campaña e identificar a Macri con el gobierno de Carlos Menem (1989/99), durante el cual la familia del magnate vio crecer sus negocios.
Kirchner instó al candidato a que "represente con orgullo el modelo neoliberal" y le pidió "capacidad para construir nuevas ideas que nos alejen de viejos modelos", en un discurso la noche del lunes.
Cuestionó además a Macri porque su partido no apoyó iniciativas en el Congreso del oficialismo, como la derogación de las Leyes de Obediencia Debida y Punto Final que habían beneficiado a centenares de represores de la última dictadura (1976/83).
Macri pretende "premiar a los delincuentes" por no avalar la derogación de esas normas, sostuvo Kirchner, al referirse al énfasis que pone el candidato del PRO en la falta de seguridad.
De la acera de enfrente, el discurso del magnate está centrado en la promesa de una gestión eficiente y la lucha contra la inseguridad.
A la victoria a medias del kirchnerismo en Buenos Aires, se sumó una derrota en la provincia patagónica de Neuquén, donde el derechista Movimiento Popular Neuquino (MPN) impuso como gobernador a Elías Sapag, miembro de un clan familiar que administra el distrito desde hace más de cuatro décadas.
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