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Comentario del Evangelio: ‘¡Oh inmenso, oh altísimo!’ Hoy estamos ante la fiesta típicamente teológica. La Iglesia nos pone ante el mismo misterio del Dios Trinidad, ante el dato esencial de nuestra fe. El texto del Evangelio que hoy aparece en la liturgia como tercera lectura nos muestra a Jesús hablando de su partida y retorno al Padre. Al referirse a esto, vuelve a hablar del Espíritu de Verdad y deja claro cuál será su misión: hablar de lo que él mismo ha comunicado por encargo del Padre y, por supuesto, anunciar algunas novedades que estarán por ocurrir. Ahora, mirando este texto y en conexión con lo vivido en días pasados durante las fiestas de la Ascensión y Pentecostés, es claro un dato: la existencia de la Iglesia es resultado de la vida que comparten el Padre y el Hijo, aunque también de la vida que comparten el Hijo y el Espíritu. Una consecuencia de la unidad de vida y misión de la Dios Uno y Trino. Y esa Iglesia, consecuencia de misterio tan grande, ha de dar la talla en el cumplimiento de su misión. Ha de ser una comunión que refleje la intimidad misma de Dios, al mundo de que resulte portadora eficaz de una novedad que, anunciada con autoridad, sea capaz de provocar en el mundo de hoy un día nuevo de sentido y certezas. Pero vamos por partes. Los obispos reunidos en Aparecida han dicho en estos días que el tema de la comunión, es un principio que resultará orientador de cara al documento que la asamblea producirá. Y han puntualizado: comunión hacia adentro, comunión de diálogo-encuentro, Iglesia-mundo y, además, de los cristianos con los más urgidos y necesitados. Otro punto: anunciar una novedad. Es cierto que el hombre de hoy naufraga entre la falta de verdad y la escasez de certezas. Pero el mensaje cristiano es dador de sentido. Lanza de dónde poder tomarnos para no hundirnos: el dato de Dios. El reto es enorme y mientras tanto con aquellos monjes trapenses de Vitorchiano hemos de decir: “A ti cantamos, oh inmenso…, /a ti nuestra alabanza, /oh Trinidad dulcísima y bienaventurada”. P. Mauricio Víquez Lizano.
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