 Prisión de Chinquinquiá
(AFP)
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CHINQUINQUIRA, Colombia (AFP) -
En 193 quedó conformado el grupo de guerrilleros de las FARC que serán indultados por el gobierno colombiano en una decisión unilateral que busca la liberación de 56 secuestrados, entre ellos la ex candidata presidencial colombo-francesa Ingrid Betancourt.
Fuentes de la Presidencia confirmaron el domingo a la AFP que con la llegada a la cárcel de la localidad de Chiquinquirá (140 km al norte de Bogotá) de seis guerrilleros procedentes de prisiones del sur del país, se completó el grupo de rebeldes que sería excarcelado por el gobierno esta semana.
Declaraciones oficiales señalaban que los guerrilleros indultados serían trasladados a partir del martes hacia una colonia agrícola aún no confirmada, donde serán finalmente liberados, pero un funcionario que pidió no ser identificado advirtió a la AFP que "no descartaría que el proceso comience el lunes".
El sábado en la noche, el viceministro del Interior y de Justicia, Francisco Reyes, dijo a periodistas que la revisión de los procesos judiciales de los insurgentes trasladados a Chiquinquirá había terminado, y que se examinaban ahora detalles de las condenas "para no cometer errores".
Un vocero del Instituto Penitenciario y Carcelario dijo, sin embargo, que no se descarta que algunos de los rebeldes, una vez examinados sus casos, "puedan quedar excluidos del proceso" por impedimentos jurídicos.
Reyes aseguró que la disposición de los rebeldes en Chiquinquirá "es la mejor para comenzar una nueva vida", y que han expresado "su verdadera intención de renunciar a la insurgencia".
Agregó que tras la decisión del gobierno de liberar unilateralmente al grupo de insurgentes, el gobierno ha recibido cientos de llamadas de miembros de organizaciones armadas al margen de la ley, que desean ser cobijados por el proceso.
El gesto unilateral del gobierno busca que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas) dejen en libertad a 56 secuestrados entre los que se encuentran, además de Betancourt, tres estadounidenses y decenas de políticos, militares y policías, algunos plagiados desde hace nueve años.
Según Reyes, los rebeldes que serían liberados se encuentran tranquilos, y las inquietudes sobre su futuro y las condiciones ofrecidas por el gobierno para iniciar una nueva vida, fueron respondidas y aclaradas en su totalidad por el alto comisionado de paz Luis Carlos Restrepo, en la visita que realizó el sábado a la cárcel.
Al parecer, según dio a entender el funcionario en diálogo con periodistas, lo único que tiene afectados a los rebeldes, "es el frío", y la lluvia inclemente que azota la zona en donde se encuentra localizada la cárcel.
Los insurgentes han pedido a las directivas del centro carcelario evitar cualquier contacto con la prensa, y especialmente la posibilidad de que sean registrados por las cámaras de video o fotografía, por motivos de seguridad.
La cárcel de mediana seguridad de Chiquinquirá, con capacidad para 300 internos fue desocupada en los días previos a la llegada de los insurgentes.
Un total de 208 funcionarios del gobierno se encuentran atendiendo a los rebeldes, en una tarea interdisciplinaria para facilitar su reinserción a la vida civil.
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