 Ranas en peligro de extinción
(AFP)
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LA HAYA (AFP) -
Unos 2.500 representantes de 171 países, preocupados por la supervivencia de miles de especies en peligro, iniciaron este domingo en La Haya un maratón de dos semanas de negociaciones para reforzar el tratado que controla el tráfico de esos animales y plantas.
La 14ª conferencia de la Convención sobre el comercio internacional de las especies de fauna y de flora salvajes amenazadas de extinción (CITES) durará hasta el 15 de junio.
Las negociaciones serán importantes, ya que el comercio internacional de especies salvajes representa entre 10.000 y 20.000 millones de euros anuales y afecta a casi 350 millones de especies de plantas y animales.
Los expertos esperan debates animados sobre temas sensibles que van desde los elefantes africanos y el comercio del marfil hasta las maderas exóticas y las orquídeas, pasando por determinadas especies de tiburones, peces sierra, grandes felinos y ballenas.
La CITES, también llamada Convención de Washington, entró en vigor en 1975 y otorga una protección más o menos reforzada a unas 33.000 especies salvajes, susceptibles de ser comercializadas.
Con una periodicidad de dos o tres años, se trata de la primera ocasión en que la conferencia se organiza en un país europeo.
Las especies amenazadas de extinción están, en principio, estrictamente prohibidas para el comercio y figuran en el primer anexo de la Convención.
Las especies comercializables dentro de un límite fijado por cuotas están inscritas en el anexo II, mientras que las sometidas a regulaciones nacionales bajo control internacional figuran en el anexo III.
La inclusión de una nueva especie en alguno de esos epígrafes requiere el voto favorable de dos tercios de los países.
Por ejemplo, se propondrá la inclusión en el primer capítulo, junto a otros 530 animales, de una especie de tiburón sierra apreciada por sus aletas, que puede desaparecer si la siguen pescando al ritmo actual, según organizaciones de defensa de la naturaleza.
Entre otros animales a los que se prestará especial atención están varias especies de gacelas, leopardos de Uganda, simios gigantes y una pléyade de especies marinas, así como los elefantes africanos.
Treinta y dos países africanos, encabezados por Kenia y Malí, pidieron imponer una moratoria de 20 años al comercio de marfil, pues según ellos es la única forma de garantizar la supervivencia de los elefantes a largo plazo. No obstante, algunos estados quieren exportar libremente marfil.
Las organizaciones también esperan que se hable de las capturas furtivas de tortugas o tigres para la medicina tradicional en China.
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