|
|
|||
|
|||||
|
|
Opinin Gustavo Jiménez Periodista En el mundo del futbol hay palabras que a nadie le gusta mencionar en público. Son vocablos satanizados, olorosos a azufre, tal y como ocurre en cualquier otro ámbito. La política nos da un ejemplo: todos le huyen al término “pacto”, porque se asocia a componendas por debajo. En el futbol una de esas palabras prohibidas es “favorito”. Por alguna razón todo el mundo le tiene miedo, especialmente los entrenadores. Es divertido antes de un partido los malabares que hacen algunos para decir que no son favoritos, cómo se le ocurre, aunque el rival llegue con el goleador lesionado, con dos meses de salario atrasado, esté 40 puntos abajo en la tabla de posiciones y vaya por el cuarto técnico de la temporada. Los dirigentes le tienen menos temor a la consabida palabra. Hacen apuestas, se la pasan recordando todas las estadísticas que les son favorables y los menos caballerosos hasta se burlan del rival. Para entrenadores y jugadores es diferente. Llegar como favoritos les añade presión y, si las cosas salen mal, convierte cualquier derrota en un fracaso mayúsculo. Quizás esto explique la pose automática, a veces no muy sincera, de que “no somos favoritos”. Halago. En realidad, considerar que un equipo ganará un partido o torneo es una forma de respeto, de reconocer su trabajo y su trayectoria. Brasil es favorito a ganar todos los campeonatos en que participa y no creo que les moleste tal cartel. Probablemente se enojarían más si no los pusieran dentro del grupo de principales aspirantes. El modelo, en Concacaf, es México. También llegan como favoritos a todo, y no les asusta, pues saben que es un homenaje a lo que ha ganado la camisa verde. Seguramente tiene razón el técnico de la Selección costarricense al decir que no somos favoritos para la Copa de Oro. Debería agregar: lástima que no lo seamos. Es más, habría que preguntarse por qué después de tres Mundiales Mayores (dos de ellos consecutivos), una decena de mundiales menores y múltiples victorias en la UNCAF todavía no podemos exhibir el rótulo de favoritos desde la parrilla de salida. Que tal condición no sirva para ganar los partidos, y que deba ratificarse dentro de la cancha, es otra historia. Ningún equipo debería tener miedo de ser favorito. Pero haga la prueba: el próximo campeonato fíjese en lo que dice el entrenador del equipo puntero cuando le toque enfrentarse al colero de la tabla. Una cosa es el respeto profesional hacia el oponente y otra el temor y la falta de madurez.
|
|
|||
|
© 2007. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A.
Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 247-4747. Servicio al cliente: (506) 247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 247-5022. CONTÁCTENOS |