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Sala de Redacción Tuberculoso lucha por defender su imagen tras agite nacional Greg Bluestein Atlanta (AP). La historia de cómo Andrew Speaker conoció a su esposa aún hace reír a sus amigos. El joven abogado conoció a Sarah Spence Cooksey, estudiante de derecho, en un bar de Atlanta y le dio su tarjeta. Cuando ella llamó a la oficina, preguntó por el señor Speaker. Pero el hombre con el que ella terminó coqueteando en el teléfono no fue Andrew, sino su padre, Ted, con quien trabaja. Tras la breve confusión, la relación de la joven pareja floreció. Se quedaban despiertos hasta tarde, debatiendo ética, política y la ley. El llamaba a Sarah y a la hija de esta sus niñas. Se casaron en mayo en Grecia, pasaron la luna de miel en Europa y los amigos dicen que estaba deseosos de comenzar su vida juntos. En lugar de ello, la pareja, descrita por conocidos como amable y llena de energía, está ahora en el centro de un escándalo internacional de salud. Speaker, de 31 años, tomó varios vuelos pese a saber que estaba infectado con una variante de tuberculosis extremamente resistente a las drogas. Viajó a Europa para casarse y tener su luna de miel. Tras conocerse el caso y la historia, muchos le han fustigado por haber tomado dos vuelos transatlánticos pese a las advertencias de las autoridades de salud. Empero, Speaker, de 31 años, indicó que le aconsejaron antes de viajar que no era contagioso ni un peligro para otras personas. El enfermo está en cuarentena en un hospital de Denver Las autoridades de salud le indicaron que preferirían que no volara, aunque nadie le ordenó que no lo hiciera, ha señalado Speaker. Ha comentado que se encontraba en Europa cuando se enteró que, según los análisis, no solamente padece de tuberculosis, sino de una cepa especialmente peligrosa y resistente a un amplio espectro de antibióticos. Le dijimos claramente que no tomara un vuelo de regreso, afirmó el doctor Martin Cetron, director de la división de migraciones globales y cuarentenas del centro. Cetron indicó el miércoles que los funcionarios de salud informaron a Speaker antes del vuelo de forma clara y contundente que no viajara, aunque no había un impedimento legal que le impidiera viajar, y no fue violada ley alguna. Los amigos de Speaker dicen que ése no es el Andrew que ellos conocen. Yo sé que si él hubiese pensado que estaba poniendo en peligro a otros, nunca habría hecho el viaje, dice David Rich, un abogado que fue compañero de escuela y habitación de Speaker. Si uno quita este asunto de la tuberculosis, él es realmente un pilar de la comunidad, dijo Rich. Tras dos años en la academia naval, Andrew decidió que su vocación no era militar y se inscribió en la Universidad de Georgia, donde se graduó de finanzas y posteriormente en derecho. Inmediatamente regresó a Atlanta, donde comenzó a trabajar en el bufete de abogados de su padre. En Atlanta conoció a su futura esposa, una hermosa rubia con una hija pequeña. Cuando la relación floreció, Andrew comenzó a cuidar a la niña como si fuese su hija. Cuando la pareja planeó el viaje a Europa para la boda, exámenes médicos revelaron que Andrew tenía una variante de tuberculosis especialmente peligrosa y resistente a tratamientos. Cuando estaba en Europa, funcionarios federales de salud le contactaron y le dijeron que se entregase inmediatamente a una clínica allí. Pero Andrew tomó un vuelo a Montreal y desde allí manejó a través de la frontera con Estados Unidos el 24 de mayo. En declaraciones a la televisión poco después, Andrew dijo que se sintió abandonado por las autoridades de salud. En ese momento, dice, pensó que si no iba a una clínica especializada en Denver iba a morir y por eso hizo el viaje. He vivido en este estado de miedo constante y ansiedad y agotamiento desde hace una semana, y pensar que otra persona se siente así ahora, no quisiera pensar que otra persona siente esto. Es horrible, dijo Andrew Speaker a la cadena de televisión ABC desde su habitación en un hospital de Denver. No espero que la gente me perdone. Sólo espero que comprendan que nunca intenté perjudicarlas a propósito, agregó con la voz entrecortada por los nervios.
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