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Se equivoca monseñor Trejos Ningún tratado comercial pone el comercio por encima de la vidaAmparo Pacheco Viceministra de Comercio Exterior Monseñor Ignacio Trejos circuló en varios medios de prensa un artículo que sostiene que el TLC República Dominicana, Centroamérica, Estados Unidos considera el comercio como valor supremo, sobre la vida humana, animal y vegetal. Yo le respondí, diciendo que no hacía una interpretación correcta de la frase del acuerdo y que, si leía todo el artículo en cuestión, lo que quedaba claro es que los países pueden tomar medidas para defender los intereses legítimos de seguridad, salud y ambiente, siempre y cuando fundamenten esas medidas y no sean discriminatorias. Fundamentar las medidas significa no limitar el comercio solo argumentando sino demostrando que el producto de otro país tiene una enfermedad o plaga. Que las medidas no sean discriminatorias se refiere a que no discriminen entre nacionalidades y entre productos nacionales y extranjeros. Esto significa que tan malo es el material radiactivo o contaminante de un producto que viene de Estados Unidos, de Panamá o producido en el país y tan dañina es una bacteria en un queso estadounidense, como en uno holandés o tico. A esta argumentación, Monseñor responde (Foro , 19/5/07) con argumentos que parecen muy razonables y dignos, pero que son incorrectos. Dice que “ninguna medida debe ser considerada discriminatoria cuando se protegen objetivos legítimos en materia de protección de la salud, la vida humana, animal o vegetal”. Y seguidamente realiza una serie de afirmaciones que ponen en evidencia que el concepto de discriminación que está utilizando monseñor Trejos no es el que se define en los acuerdos comerciales internacionales. Resulta incorrecto interpretar que el principio de “no discriminación” de los acuerdos comerciales impediría, como dice Monseñor, a la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) comprar medicinas genéricas, o al país no tener ejército o no trasegar armas. En contexto. Monseñor Trejos se sintió ofendido cuando en mi artículo anterior le dije que “los acuerdos comerciales tienen un lenguaje muy técnico” e interpretó, le aseguro que de manera equivocada, que con ello yo quería descalificarlo a él y a todos los costarricenses que no son “técnicos”. No es así. A lo que me refería precisamente es que el lenguaje de los acuerdos comerciales, como en general en cualquier área técnica, debe entenderse en su contexto, de acuerdo con la forma en que se definen los conceptos en ellos. Por esa razón, el mismo párrafo que preocupa a Monseñor está en todos los acuerdos comerciales vigentes, no solo de Costa Rica sino del mundo, y lejos de tener como consecuencia que los países europeos, los asiáticos, Canadá, EE. UU., los países latinoamericanos y los 152 países integrante de la Organización Mundial de Comercio estén poniendo el comercio por encima de la vida, significa lo contrario, que están preservando su derecho a tomar las medidas que consideren necesarias para defender sus objetivos legítimos de protección de la vida humana, animal y vegetal, la salud, la seguridad y el ambiente.
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