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Trato igual para iguales

¿Será ceguera fanática la puesta en vigor de la nueva normativa contra violencia de género?

Julia de la O Murillo
Politóloga

Sorprende leer enLa Nación el cuestionamiento de una comunicadora que señala que la recientemente aprobada Ley de Penalización de la Violencia contra las Mujeres puede ser un exceso de feminismo, de superávit de rencor o de ceguera fanática.

Vale la pena dejar los preconceptos de lado y verificar empíricamente lo que el Informe Nacional de Desarrollo Humano de Naciones Unidas nos muestra para Costa Rica. Los datos sobre homicidios dolosos demuestran que las mujeres son violentadas en mayor porcentaje por parte de adultos en el ámbito familiar que los hombres. “Para una gran cantidad de mujeres, la percepción de riesgo se traslada del espacio público al espacio privado y las acompaña en cada momento de su vida. Esta comprobación es aún más determinante si tomamos en cuenta que los instrumentos tradicionales de medición de la violencia tienden a subestimar el acaecimiento de la violencia física, sexual, emocional y aún patrimonial en el ámbito doméstico”.

Medidas de protección. El problema de la violencia doméstica es tan grave que, por ejemplo en el 2003, los 46.717 casos de robo y hurto entrados al Ministerio Público son levemente menos a las 47.086 solicitudes de medidas de protección interpuestas el mismo año ante el Poder Judicial, accionadas por mujeres.

Estos datos demuestran la necesidad de abordar la violencia contra las mujeres en los espacios domésticos como tema central de la seguridad del país. “Es necesaria, pues, una reconsideración conceptual y práctica de la seguridad ciudadana. Los conceptos de seguridad ciudadana y los mecanismos que se diseñan e implementan para tratar de garantizarla, son pensados, casi siempre, desde la óptica de las prioridades de la población masculina y, por ello, continúan enfatizando las amenazas que provienen de extraños y las que afectan en especial el patrimonio. Es claro que esto no basta”, señala el informe citado.

Razón para una ley. Si queremos ser objetivos, podemos comprobar que el mayor porcentaje de cadáveres en la violencia doméstica lo ponemos las mujeres, por ello la Sala Constitucional fue clara en el recurso de amparo (febrero de 1998) que resolvió respecto de actores sociales que piensan como la comunicadora de marras.

La Sala distingue entre desigualdad y discriminación. Da la razón de que haya una ley especial. Nos dice que para evitar la discriminación debe dársele un trato especial y calificado ya que socialmente la mujer no se encuentra en igualdad de condiciones que el hombre. Lo anterior lo afirma cumpliendo el principio de igualdad que indica que se debe dar un trato igual para iguales y desigual para desiguales. Por fortuna, tenemos ya esta ley especial para desiguales.

Las encuestas realizadas con rigor científico nos muestran que una de cada ocho mujeres fue atacada o amenazada con un arma letal. El compañero se enoja siempre, o casi siempre, si hablan con otro hombre; insiste en saber dónde está ella y limita el contacto con la familia o amistades (v. gr.: el caso Burgos). ¿Será ceguera fanática la puesta en vigor de esta nueva normativa?

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