 Rice y el ministro de Exteriores saudita en Yeda
(AFP)
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YEDA, Arabia Saudí (AFP) -
Los secretarios de Estado y de Defensa de Estados Unidos se reunieron el martes por la noche con el rey Abdalá de Arabia Saudí, país considerado sospechoso por Washigton de financiar a los insurgentes sunitas en Irak, en su primer día de gira por Oriente Medio.
"Todos los países vecinos de Irak podrían hacer más por la estabilización de Irak", declaró a los periodistas la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, sin citar a Arabia Saudí, aliado tradicional de Washington, justo antes de reunirse con el monarca, con quien cenó.
No ha trascendido el contenido de la reunión, pero Rice y el secretario de Defensa, Robert Gates, darán una conferencia de prensa el miércoles por la mañana.
Poco antes los dos emisarios habían recibido con satisfacción el compromiso de sus aliados árabes de prestar ayuda a Estados Unidos para la estabilización de Irak, durante el alto que hicieron en la localidad egipcia de Charm el Cheij, primera etapa de su gira.
"Hemos abordado los medios para ayudar a unificar Irak, donde todos los iraquíes podrán vivir en paz y en seguridad", dijo Rice tras mantener un encuentro con los cancilleres del Consejo de Cooperación del Golfo (Arabia Saudí, Kuwait, Qatar, Emiratos Arabes Unidos, Bahrein y Omán), de Jordania y Egipto.
Un comunicado conjunto divulgado al término de la reunión llama a "poner fin a cualquier injerencia en Irak", a prevenir "el paso de terroristas hacia Irak" y a detener "el suministro de armas y el entrenamiento de las milicias y de los grupos extragubernamentales".
Rice advirtió que si "los enemigos", cuyos nombres no mencionó, se salían con la suya, "entonces toda la región sería caótica".
Gates, por su parte, intentó disipar los temores de una retirada estadounidense de Irak, diciendo que incluso quienes que en Estados Unidos están a favor de un repliegue son cada vez más conscientes de "la necesidad de tomar en consideración las consecuencias de un cambio de política y los peligros de hacerlo de forma imprudente".
Rice y los ministros árabes recalcaron la apremiante necesidad de resolver el conflicto entre Israel y los palestinos con la creación de dos estados que coexistirían el uno junto al otro.
La visita de Rice y de Gates llegó precedida el lunes por el anuncio de la concesión de contratos de asistencia militar por más de 60.000 millones de dólares a los aliados árabes de Estados Unidos y a Israel.
Esos proyectos prevén suministros de armas por 13.000 millones de dólares para Egipto, 30.000 millones de dólares para Israel y 20.000 millones de dólares para Arabia Saudí. Otros países del Golfo también se beneficiarán del programa.
Irán y Siria, por su parte, calificaron el martes de "peligrosos e inútiles estos proyectos".
Los jefes de la diplomacia reunidos en Egipto afirmaron en su comunicado "su sólido apoyo a cualquier estado del Golfo que afronte amenazas exteriores a su soberanía y a la unidad de su territorio".
Aunque no precisa qué estados estarían amenazados, el texto hace alusión implícitamente a Irán.
Camino de Egipto, Rice había declarado que "Irán constituye el desafío más importante para los intereses estadounidenses en la región", por lo que "si hay una desestabilización en la región, hay que atribuirla al régimen iraní".
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