 Soldado estadounidense en Irak
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WASHINGTON (AFP) -
Seis meses después del envío de refuerzos estadounidenses a Irak, expertos independientes y cercanos a la administración del presidente George W. Bush ven señales alentadores en lo que respecta la seguridad, pero todavía ven con pesimismo la evolución política del país.
Al volver de una semana en Irak, dos expertos del instituto Brookings, Michael O'Hanlon y Kenneth Pollack, quienes a menudo criticaron la política estadounidense en Irak, dijeron haber constatado "progresos considerablemente mayores a los esperados en materia de seguridad".
"Es la primera vez que vuelvo de Irak con más optimismo que al partir", explicó Pollack refiriéndose al progreso contra Al Qaida en la provincia de Anbar, al oeste de Irak, y al retorno de la tranquilidad en las ciudades de Tal-Afar y Mossul, al norte del país.
El número dos del Pentágono, Gordon England, dijo por su parte estar "impactado" por los avances en materia de seguridad en ciertas regiones. "Los esfuerzos en Irak hasta el día de hoy muestran avances", insistió ante la comisión de presupuesto de la Cámara de Representantes.
"Los avances me impactaron y las cosas parecen positivas, tanto en Irak como en Afganistán", dijo England, indicando que "los habitantes están volviendo", sobre todo a la provincia de Anbar, y que en el centro de Bagdad se han abierto varias tiendas.
El almirante Michael Mullen, testigo ante una comisión de senadores que debía examinar su nominación como próximo jefe del estado mayor, el cargo más importante del ejército estadounidense, también evocó este progreso.
"Los refuerzos están ahí para dar a nuestros comandantes en el territorio los medios de llevar a cabo tácticas más eficaces y de mejorar la seguridad. Es lo que está sucediendo. La seguridad está mejor. No perfecta, pero mejor", explicó el almirante.
Sin embargo, Mullen agregó de inmediato que, si bien la seguridad es esencial, sirve únicamente para permitir al gobierno iraquí lograr sus otros dos objetivos indispensables para estabilizar el país: la reconciliación política nacional y el desarrollo económico.
"Si esto no sucede, la cantidad de soldados comprometidos y la duración de sus tareas no cambiarán demasiado", advirtió el almirante, repitiendo lo que dijeron varios generales alertando que una solución únicamente militar no es posible en Irak.
En este plano, los dos expertos explicaron que el gobierno iraquí no muestra mejoras.
Después de encontrarse con generales estadounidenses, diplomáticos y responsables iraquíes, O'Hanlon y Pollack concluyeron que el gobierno es "un bazar completo", incapaz de lograr el impulso político sobre el que se basa la estrategia estadounidense.
A pesar de esta atenuación, un influyente parlamentario, el demócrata John Murtha, peso pesado de la Cámara de Representantes en lo que concierne a los asuntos militares y ferviente opositor de la guerra de Irak, denunció fuertemente este martes las declaraciones de los dos expertos.
"No sé a dónde fueron. No sé lo que vieron. Pero sé una cosa: no cambia nada (...) Sus declaraciones son demasiado optimistas e ilusorias", dijo Murtha en la cadena de televisión CNN.
Estados Unidos tiene actualmente 160.000 soldados en Irak y el Pentágono invierte en promedio 9.000 millones de dólares por mes en sus operaciones militares en ese país.
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