 Presidente de Argentina Néstor Kirchner
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MÉXICO (AFP) -
El presidente de Argentina, Néstor Kirchner, lanzó este martes durante su visita oficial a México un llamado para superar las "luchas tontas" y los "viejos prejuicios" que impiden construir la integración latinoamericana.
"Como nación comprometida y gobierno comprometido con la integración en nuestra América del Sur (...) creemos que tenemos que hacer todos los esfuerzos para que, sin luchas tontas por liderazgos que no vale la pena discutir, no impidan más la conducción de ese espacio latinoamericano que necesitamos", dijo en un discurso ante la Comisión Permanente del Congreso mexicano.
En noviembre de 2005, durante la cumbre de las Américas celebrada en la ciudad argentina de Mar del Plata, Kirchner tuvo un enfrentamiento con el entonces presidente mexicano, Vicente Fox, en torno al Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA) que enfrió las relaciones entre ambos países.
Kirchner, que el lunes reiteró la invitación a México para integrarse al Mercosur, abogó por superar las diferencias y avanzar en la anhelada integración regional.
Ese bloque comercial está conformado por Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, mientras Venezuela está en proceso de adhesión.
"Sé que lo vamos a lograr y sé que vamos a escribir una etapa grande de nuestra historia con coraje, con decisión y sin tener viejos prejuicios que tienden muchas veces a castrar la posibilidad de construir alternativas superadoras que permiten construir proyectos progresistas y libertarios", señaló el mandatario argentino.
En ese sentido, manifestó su solidaridad con la "hermana nación mexicana" y el "repudio del pueblo argentino" ante la decisión de Estados Unidos de construir lo que calificó de "indigno muro" en la frontera común.
"No es solamente una afrenta para la hermana nación mexicana, sino (...) que es una afrenta para todos los pueblos de Latinoamérica y todos los pueblos del mundo", criticó.
Sin embargo, Kirchner, que abogó por no tener miedo "a implementar políticas de cambio" en ese proceso de integración, defendió el modelo político-económico seguido por su gobierno.
"Desde hace cuatro años los argentinos hemos determinado dejar de lado aquellas recetas conocidas como el Consenso de Washington, que sólo sirvieron para hundirnos en un círculo vicioso de endeudamiento y ajuste, hemos tomado nuestras propias decisiones, anteponiendo la deuda social a cualquier otra", señaló.
Este modelo es opuesto al de México, país que -buscando sacar provecho de su vecindad con Estados Unidos- aboga por la liberalización del comercio.
Por la tarde, al recibir las llaves de la Ciudad de México y la medalla de huésped distinguido de manos del alcalde capitalino, el izquierdista Marcelo Ebrard, Kirchner insistió en la defensa de su gestión.
"Si la Argentina hubiera seguido la receta de los organismos internacionales (...), si no hubiera salido del patronato y de la conducción de esos organismos, no tengan ninguna duda de que seguiríamos todavía con el 60% de pobreza, con el 30% de desocupación y con el 28% de indigencia", apuntó.
Esto no impidió que mantuviese una reunión privada, cuyo contenido no transcendió, con el magnate mexicano de las telecomunicaciones, Carlos Slim, que opera en Argentina a través de la compañía de telefonía celular CTI Móvil.
Slim posee la fortuna más grande en Latinoamérica y para algunos medios es el hombre más rico del mundo.
Kirchner es acompañado en su visita a México por su esposa, la senadora y aspirante presidencial Cristina Fernández, quien ofreció un almuerzo a intelectuales mexicanos y argentinos residentes en este país.
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