 Anuncio de enfermedad de Fidel Castro
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LA HABANA (AFP) -
Fidel Castro cumplió este martes un año de haber cedido el poder, guardando un perfil bajo y sin mencionar hasta ahora una palabra sobre su salud o eventual retorno al frente de Cuba, mientras su hermano Raúl se consolida cada vez más en el primer plano como jefe de Estado.
Castro arriba al aniversario del histórico traspaso provisional de poderes dedicado a escribir sus reflexiones en la prensa, en tanto en la isla aumenta la expectativa en torno a un gobierno temporal que, ante su convalecencia interminable, se torna duradero.
"Me llama la atención que no hayan dicho nada hoy, esperaba al menos un mensaje en la prensa o un video en la televisión, por ser el primer año de la proclama, pero nada, en Cuba se habla mucho de Fidel, pero no se sabe nada", dijo a la AFP David Hernández, técnico en comunicaciones de 18 años.
En un editorial titulado "A pesar de todo", Fidel Castro se refirió este martes a los "éxitos" de su revolución y a los Juegos Panamericanos de Rio de Janeiro, los cuales, según dijo, echará de menos.
"Las fechas conmemorativas carecerían de sentido sin los avances alcanzados por nuestra Revolución, que son una suma de ejemplos y esfuerzos realizados durante mucho tiempo", subrayó Castro en su quinto comentario periodístico sobre los Juegos y el número 33 que escribe desde el 29 de marzo.
El mandatario destacó en ese sentido que "el más importante éxito de la revolución es la capacidad de resistir casi medio siglo de bloqueo (de Estados Unidos) y privaciones de todo tipo".
Pero en su artículo tampoco hizo referencia al discurso que emitió su hermano en el acto de la fiesta patria del 26 de julio en la ciudad de Camagüey, cuando admitió la urgencia de "cambios estructurales y conceptuales" en la economía.
"Raúl habla de realizar esfuerzos, de cambios, pero sin hablar de Fidel, meses atrás teníamos más noticias, ahora solo sus reflexiones y punto. Me parece extraño que no se diga una palabra de su estado de salud ni si va a volver a funciones. Creo que su recuperación será muy larga", comentó Ana Díaz, una estudiante de arte de 16 años.
Alejado del poder por primera vez en 48 años de revolución, Fidel, que cumplirá en agosto 81 años, sigue su régimen de recuperación de una enfermedad que lo tuvo al borde de la muerte, y aunque Raúl dijo que su hermano "despliega una actividad cada vez más intensa", muchos coinciden en que ya no regresará a la gestión del país.
Eterno número dos de la revolución cubana y ministro de Defensa, Raúl, de 76 años, lanzó el 26 de julio una suerte de programa para su segundo año de gobierno, basado en "rigor, orden y disciplina" para elevar la producción y resolver los problemas de transporte, vivienda y alimentación que agobian a la población.
La noche del lunes, en víspera de cumplir un año en el poder, Raúl afirmó que la revolución "será eterna" porque "está sustentada en la unidad", durante un acto en la ciudad de Santiago de Cuba.
Pero lo cierto es que la incertidumbre prevalece tanto en seguidores como en adversarios del líder, el único al que han conocido un 70% de los 11 millones de cubanos.
Hace cuatro días, el presidente venezolano Hugo Chávez se declaró su heredero político. "Ya lo he dicho, Fidel: yo asumo el compromiso de continuar tu lucha, tu batalla interminable y tú no te vas a ir todavía", afirmó.
La disidencia, que aprovechó el aniversario para reclamarle a Raúl avances en derechos humanos y la liberación de los presos políticos, se dividió entre quienes esperan cautelosamente cambios, los que afirman que los hermanos Castro son uno solo o aquellos que señalan que la situación seguirá igual mientras Fidel esté tras bambalinas.
"En el gobierno existen fuerzas propiciadoras del inmovilismo, que realizarán toda la resistencia posible a verdaderas transformaciones", opinó el economista opositor Oscar Espinosa.
El opositor moderado Manuel Cuesta ve a Fidel como "el gran consejero" que marcará las líneas de lo que no permitiría hacer, como cuando en una de sus reflexiones se expresó en contra de las consecuencias de las reformas de apertura aplicadas en la década de los 90.
Al entrar en el segundo año de gobierno provisional, todas las miradas se vuelcan hacia un proceso electoral que culmina en abril de 2008, cuando el Parlamento deberá designar la presidencia del Consejo de Estado, cargo que siempre ha ocupado Fidel.
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