 Brown y Bush prometen estrechas relaciones
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WASHINGTON (AFP) -
La reafirmación de las estrechas relaciones entre Gran Bretaña y Estados Unidos marcó la visita de este lunes del primer ministro británico, Gordon Brown, quien se reunió con el presidente norteamericano, George W. Bush, y los líderes demócratas del Congreso.
"El Reino Unido y Estados Unidos mantienen una asociación que se reafirmará en los próximos años", dijo Brown, quien el domingo inició su primer viaje oficial a Washington desde que asumió el cargo a fines de junio.
No obstante, el controvertido tema de Irak predominó en lo que los asesores describieron como "variadas" conversaciones en la residencia presidencial de Camp David (Maryland, este).
Brown "comprende la encrucijada" en Irak, dijo Bush durante una conferencia de prensa conjunta con el primer ministro británico.
"No tengo ninguna duda en mi fuero interno de que Gordon Brown comprende que un fracaso en Irak sería un desastre para la seguridad de nuestros dos países (...). No tengo duda en mi fuero interno de que él comprende la encrucijada de esta batalla", dijo Bush.
Bush y Brown se habían reunido a solas en un desayuno de trabajo, después del cual se reunieron con otros participantes, entre quienes se incluyó a la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, antes de que partiera en una gira a Medio Oriente.
En Washington, Brown se encontró por separado con líderes del Senado y de la Cámara de Representantes, y declaró que los lazos entre ambos países "no sólo son fuertes, sino que se refuerzan".
La presidenta demócrata de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, declaró que Estados Unidos y Gran Bretaña "están muy relacionados en ambos márgenes del Atlántico" con un lazo "histórico".
En una columna de opinión publicada este lunes en un diario estadounidense, Brown destacó los ideales compartidos por ambas naciones.
"Creo que nuestra asociación atlántica está arraigada en algo más fundamental y duradero que en intereses comunes e incluso que nuestra historia compartida: está anclada en ideales compartidos que durante dos siglos vincularon los destinos de nuestros dos países", escribió en The Washington Post.
"Si en el pasado siglo luchamos juntos para salvar la idea de libertad de la amenaza totalitaria, en esta generación defendemos juntos el ideal de libertad contra la amenaza terrorista", precisó.
Antes de llegar el domingo a la base Andrews de la Fuerza Aérea, en las afueras de Washington, Brown quiso cortar de cuajo las especulaciones acerca de que querría tomar distancia de la Casa Blanca por las diferencias a propósito de Irak.
"Es del firme interés nacional británico que tengamos una fuerte relación con Estados Unidos, nuestra relación bilateral individual más importante", dijo.
Sin embargo, las dudas se mantienen tras la designación de varios críticos de la guerra en Irak en puestos ministeriales clave, la aparente preocupación de Londres por la política exterior estadounidense y el hecho de que no se mencionara el involucramiento anglo-norteamericano en el Golfo en los comunicados previos a la visita de Brown.
Michael Ellam, portavoz del primer ministro británico, rechazó un informe del diario Sunday Times que afirmaba que el asesor de Brown en política exterior, Simon McDonald, había auscultado a la Casa Blanca sobre un posible retiro de 5.500 militares británicos del sur de Irak.
Al mismo tiempo, Bush está siendo intensamente presionado para modificar el rumbo en Irak, pero insiste en que los 30.000 efectivos suplementarios que envió en enero ayudarán a detener la sangrienta ola de violencia que sacude Bagdad y sus alrededores.
Por otra parte, existen indicadores de que la atención se está desplazando de Irak a Afganistán, donde un contingente de 7.000 soldados británicos -que pronto serán 7.700- combaten contra fuerzas leales a los talibanes.
En lo que respecta a Darfur, Gordon Brown declaró que Estados Unidos y Gran Bretaña acordaron aumentar la presión para poner fin a la violencia en esa provincia sudanesa.
"Darfur es la peor catástrofe humanitaria del mundo hoy. Me he puesto de acuerdo con el presidente (Bush) para aumentar nuestra presión para poner fin a la violencia", dijo Brown.
En la noche del lunes, Brown debería partir de Washington hacia Nueva York, donde mantendrá discusiones con el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon.
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