 Manifestación contra Fujinori en Chile
(AFP)
|
LIMA (AFP) -
La derrota del ex presidente Alberto Fujimori en la elección parlamentaria en Japón derrumbó la presunción de que estaba blindado por Tokio, lo que le deja más expuesto en su proceso judicial en Chile y con una incógnita sobre su futuro político en Perú, opinan analistas en Lima.
En lo inmediato el Procurador Anticorrupción, Carlos Briceño, y el jefe de la Unidad de Extradiciones de la procuraduría, Omar Chehade, viajarán el domingo a Santiago para apuntalar la demanda de repatriación del ex mandatario, acusado de corrupción y de violar derechos humanos en su mandato (1990-2000).
Ambos funcionarios se reunirán con los abogados del Estado peruano en Chile para fortalecer la estrategia ante la Corte Suprema de ese país, que deberá emitir su palabra final luego de que el juez Orlando Alvarez en primera instancia rechazara el pedido de extradición.
"Ha sido un duro revés para el extraditable, ya que el pueblo japonés no respaldó a un personaje cuestionado y acusado de cometer delitos de lesa humanidad", aseveró Chehade.
El resultado electoral "frustró sus expectativas de blindarse y comprometer al gobierno japonés a una intervención directa en contra de la extradición", opinó el ex procurador Ronald Gamarra, para quien la extradición de Fujimori debe ser un objetivo prioritario del Estado.
"Su derrota lo muestra como un personaje sin el apoyo político que pretendía, débil y absurdo", añadió Gamarra al precisar que el fracaso de Fujimori abre una nueva oportunidad para insistir ante la justicia chilena "en la necesidad y justicia de su extradición".
Sin embargo, en el lado del fujimorismo, su vocero oficial, el congresista Carlos Raffo, estimó que la no elección de su líder "no es la derrota de Fujimori" y que está lejos la hora de las exequias del fujimorismo.
"Se quemó una etapa y su objetivo ahora es terminar el proceso de extradición y volver a Perú", anotó.
Hizo notar que cuando se dicte el fallo final en Santiago "ya no va a haber ninguna excusa para que se diga que Japón encubre a Fujimori con un manto de impunidad o que el imperio japonés lo defiende".
Raffo desafió a los detractores de Fujimori a aceptar el fallo de la Corte Suprema chilena, confiado en que los magistrados en total libertad ratificarán el fallo del juez Alvarez.
Una de las interrogantes que surge ahora es el futuro político de Fujimori, un tema en que los propios fujimoristas difieren.
Para Raffo los partidarios del ex mandatario "tomarán con entusiasmo la idea de que tenga mayor libertad para volver más rápido" a Perú siempre bajo el supuesto de que se negará su extradición.
Rolando Reátegui, también legislador fujimorista, discrepó y admitió que en las discusiones internas de la bancada del ex mandatario "siempre se consideró como un error que haya aceptado ser candidato en Japón porque eso significaba un rompimiento definitivo con el Perú".
Según el primer ministro peruano Jorge del Castillo, Fujimori ha puesto fin a su futuro político porque "los peruanos no pueden entender su declaración cuando dijo, en su empeño por ser elegido senador, que daría la vida por Japón".
Recordó además que sea cual fuese el final del proceso de extradición hay una inhabilitación que adoptó el Congreso en 2000, que le impide ejercer cargos públicos durante diez años.
"Si aspira a la presidencia será el 2016 cuando tenga unos 80 años", dijo.
Una reciente encuesta mostró que el 31% de los peruanos simpatiza con Fujimori, lo cual indicaría que no está dicha la última palabra.
El analista Fernando Rospigliosi opinó que el pedido de extradición debería tener respaldo político del Estado, pero aseguró que el gobierno del presidente Alan García no va a dar ese respaldo.
"Hay una alianza entre el gobierno y el fujimorismo, por eso el gobierno no va a mover un dedo a favor de la repatriación", dijo Rospigliosi, señalando que si Fujimori es extraditado crearía problemas a esa alianza.
|