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Noticias Sucesos:

Foto Principal: 1671857
Anthony Calderón llegó a la sala de juicios, ayer, a la 1:30 p. m.
Abelardo Fonseca para LN
Declaración de testigo estadounidense

Burgos ofreció plata para botar cadáver de esposa

Testigo dijo que acusado le suplicó “de rodillas” que le ayudara con cadáver
Afirmó que Burgos le aseguró que exfiscal acusada Rojas lo asesoró

Rónald Moya
rmoya@nacion.com

“Anthony, por favor, no se niegue, póngale precio, la plata que quiera, tengo dos carros. ¿Cuánto es? ¡Ayúdeme a sacar el cuerpo!”

El estadounidense Anthony Calderón declaró ayer en el Tribunal de Juicio de San José que el 13 de julio del 2006, al mediodía, el exdefensor público Luis Fernando Burgos le pidió a él y al abogado Rodrigo Rosales que le ayudaran a botar el cadáver de su esposa, que tenía en la sala de su apartamento, en Zapote, San José.

Calderón, un hombre alto y fornido, declaró que Burgos, acusado de matar a la asistente judicial Maureen Hidalgo (su esposa), llegó en aquel momento –sorpresivamente– al bufete de Rosales.

Según el relato de Calderón a los jueces, Burgos expresó: “La maté porque me estaba poniendo los cuernos. ¿Qué sentiría usted si le ponen los cuernos? Eso me está pasando a mí y por eso anoche la maté...”

El testigo contó que Burgos, mediante gestos, les indicó cómo había estrangulado a Hidalgo.

Aclaró que Burgos hizo la petición al mediodía del 13 de julio y que regresó en la tarde del mismo día con igual propósito. Calderón agregó que Rosales le aconsejó a Burgos que se entregara, pero que el exdefensor respondió: “Primero muerto que confeso”.

Rosales solicitó al sospechoso que se retirara del bufete porque saldría a almorzar a un restaurante cercano. Eran alrededor de la 1 p. m.

El testigo explicó que ese día él (Calderón) estaba en el bufete porque Rosales lo defendía de una causa judicial. Había conocido a Burgos un año antes porque el exdefensor tenía interés en comprarle un carro, pero la venta no se concretó, manifestó Calderón.

Burgos insiste. Anthony Calderón manifestó que Burgos regresó al bufete como a las 3 p. m.

En el juicio, uno de los fiscales le preguntó sobre el aspecto físico de Burgos en aquel momento y respondió: “Parecía un loco. Andaba un jeans , una camisa de manga corta, faldas afuera, media sucia, una barba de dos o tres días. El aspecto era de un hombre añejo, mal dormido y hasta unas babas blancas en su boca”.

De acuerdo con Calderón, de un momento a otro Burgos ya no habló más con Rosales, sino que siguió asediándolo a él.

“Me pongo en sus manos, Anthony. Póngale precio. No tiene que tocar el cuerpo, la cabeza está envuelta en bolsas y tiene algodones, no va a soltar líquidos, está sobre una alfombra de la sala, pero voy a quemar la alfombra. La fiscal Zulay Rojas me asesoró para que no se den cuenta de nada”, le indicó Burgos, según Calderón.

El testigo le dijo a los jueces que aproximadamente a las 5:30 p. m. él bajó las escaleras del bufete, cansado de escuchar a Burgos, y cuando estaba a punto de encender, el acusado se le volvió a acercar.

Calderón se bajó del auto. Según el testigo, Burgos se arrodilló y, viéndolo a la cara, exclamó: “¡Por favor, Anthony, ayúdeme, son de 35 a 50 años de prisión. En su conciencia queda; vaya conmigo!”

Ante ello, el testigo dijo haberle respondido: “Ya usted me está fastidiando. Si no me deja tranquilo le voy a meter un derechazo; no puedo ayudarlo”. A partir de este momento, Burgos se alejó, agregó.

El cuerpo de Maureen Hidalgo apareció el 16 de julio 2006 tirado en un barranco, en Concepción de Atenas, Alajuela, envuelto en bolsas. El OIJ desconoce cómo llevaron el cuerpo hasta allí.

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