 Atentado cerca de la Mezquita Roja
(AFP)
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ISLAMABAD (AFP) -
Al menos 13 muertos y 50 heridos provocó un atentado suicida perpetrado el viernes cerca de la Mezquita Roja de Islamabad, cuando la policía trataba de desalojar a extremistas que volvieron a ocupar el templo, escenario hace 15 días de un violento desalojo que provocó casi 100 muertos.
Un kamikaze hizo estallar su carga junto a un grupo de policías en un mercado sumamente concurrido cerca de la mezquita, indicaron fuentes oficiales a la AFP.
"Por lo menos 13 personas murieron, de ellos 7 policías, y unas 50 sufrieron heridas", dijo el jefe de la administración de la capital, Khalid Pervez.
Trozos de cuerpos humanos estaban esparcidos en el lugar de la explosión, que se registró en uno de los mercados más populares de Islamabad, donde los policías descansaban después de lanzar gases lacrimógenos a los manifestantes que tiraban piedras, según un corresponsal de la AFP.
"Un hombre detonó explosivos atados a su cuerpo entre dos filas de miembros de la policía del Pendjab que estaban de servicio debido a la violencia en la Mezquita Roja", indicó a la AFP un miembro de las fuerzas del orden, que solicitó el anonimato.
"Hubo una gran explosión. Yo mismo llevé los cadáveres de por lo menos tres civiles y tres policías a las ambulancias", declaró a la AFP un peatón, Saifulá, cuyas manos y ropas estaban manchadas de sangre.
Ningún grupo reivindicó este ataque, que se produjo en medio de una ola de violencia después de que la mezquita fuera sitiada durante una semana y asaltada por el ejército entre el 3 y el 11 de julio.
La violencia estalló en la Mezquita Roja cuando estudiantes radicales expulsaron a un imán designado por el gobierno para dirigir las primeras plegarias del viernes desde que tuvo lugar la operación militar, hace dos semanas.
El viernes los estudiantes exigieron el regreso del principal clérigo de la Mezquita Roja, Abdul Aziz, quien fue atrapado cuando trataba de escapar del complejo disfrazado de mujer con una burqa durante el sitio, y que ahora se encuentra encarcelado esperando ser inculpado de terrorismo.
Los jóvenes gritaban: "¡Musharraf es un perro, muerte al gobierno de Musharraf!", agregando que el deceso del líder rebelde de la mezquita, Abdul Rashid Ghazi, que pereció en el asalto, traería "la revolución islámica".
La violencia de este viernes se produjo a pesar de las promesas del presidente, el general Pervez Musharraf, de aplastar al extremismo en Pakistán.
El ministro de Asuntos Religiosos, Ijaz-ul Haq, reabrió el complejo --bajo el nuevo nombre de Mezquita Central-- el jueves. Todos los destrozos ocasionados por las balas habían sido reparados.
"Hemos trabajado día y noche para abrir la mezquita para que el pueblo pudiera orar, pero algunas personas, sobre todo ex estudiantes, están tratando de crear problemas", dijo a la AFP el general de brigada Javed Sheema.
El asalto a la Mezquita Roja desencadenó una ola de atentados suicidas y ataques diversos de los fundamentalistas en todo el país, que costaron la vida a más de 200 personas y aumentaron la presión sobre Musharraf.
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