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GHAZNI, Afganistán (AFP) -
Los negociadores afganos y surcoreanos trataban el viernes de lograr un acuerdo con los talibanes para salvar la vida de los 22 surcoreanos secuestrados en Afganistán, después de que expirara, sin un nuevo plazo, el ultimátum fijado por los insurgentes.
"Tratamos de obtener la liberación de los surcoreanos, sanos y salvos. Las negociaciones continúan", declaró a la prensa el ministro adjunto del Interior, Munir Mohammad Mangal, quien pidió un nuevo plazo "puesto que negociar lleva su tiempo".
Los talibanes, que postergaron su ultimátum en cuatro ocasiones, dieron el jueves al gobierno afgano un plazo hasta el viernes al mediodía (07H30 GMT) para aceptar un canje de prisioneros y salvar a los 22 surcoreanos, retenidos como rehenes desde hace una semana en Ghazni, al sur de Kabul.
"Algunos diputados de la provincia de Ghazni y miembros del Consejo provincial hablaron con los talibanes. Nos sentimos optimistas en cuanto al resultado", agregó Mangal, quien explicó que si bien desconocía el estado de salud de los rehenes, el gobierno iba a hacerles llegar medicamentos.
Una mujer que se presentó como una de las personas secuestradas, Yo Cyun-ju, había afirmado el jueves que muchos de ellos se encontraban enfermos durante una conversación telefónica con la prensa organizada por un jefe talibán.
Los rebeldes propusieron oficialmente liberar primeramente a ocho surcoreanos a cambio de otros tantos prisioneros talibanes, antes de iniciar nuevas negociaciones.
Sin embargo, negaron haber pedido un rescate contrariamente a lo afirmado por varios responsables afganos.
Un emisario de la presidencia surcoreana enviado de urgencia el jueves a Kabul tenía previsto reunirse con el presidente afgano, Hamid Karzai, con el fin de reclamar al gobierno que suavice su postura frente a los talibanes, según la agencia surcoreana Yonhap.
Karzai había prometido que no habría más intercambios de prisioneros después del que permitió la liberación de un rehén italiano, el periodista Daniele Mastrogiacomo, en marzo pasado.
El jefe de los secuestrados, un pastor de 42 años, fue asesinado el miércoles a balazos.
Los surcoreanos, miembros de la Iglesia presbiteriana Saem-Mul, con edades comprendidas entre los 20 y 30 años, fueron secuestrados cerca de Qarabagh cuando circulaban en un autocar privado a lo largo del eje Kabul-Kandahar (sur), en las zonas bajo control de los insurgentes.
Se trata del grupo de extranjeros más importante secuestrado en Afganistán después de la caída del régimen fundamentalista de los talibanes, a fines de 2001.
Por otra parte, los talibanes tienen en su poder a un ingeniero alemán y a cuatro de sus colegas afganos, secuestrados el 18 de julio en la provincia de Wardak (a 100 km al sur de Kabul), y por los cuales también exigen un intercambio de prisioneros.
Los rebeldes indicaron que este ingeniero estaba "muy enfermo".
Otro alemán secuestrado con ese grupo fue encontrado muerto el domingo y su cadáver será sometido a una autopsia esta semana en Alemania para determinar la causa de su muerte. Los talibanes dijeron que lo habían ejecutado, pero podría haber muerto de una crisis cardíaca antes de que le disparasen, según las autoridades alemanas y afganas.
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