 Las enfermeras en conferencia de prensa
(AFP)
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SOFIA (AFP) -
Las enfermeras y el médico búlgaros, felices aunque traumatizados y agotados, intentaban este miércoles reanudar sus vidas tras haber sido graciados y liberados el martes, en su país, después de ocho años de detención en Libia.
Los seis sufren secuelas psicológicas a causa de su larga detención en un espacio cerrado y de las torturas que les fueron infligidas para declarar, indicó el hospital militar de Sofía, donde se sometieron desde este miércoles a exámenes médicos exhaustivos.
El director del hospital, Stoian Tonev, dijo que los pacientes y sus familias "atraviesan ahora la etapa más dura", y que era "difícil predecir cómo reaccionarán a la descompensación, tras un largo período de estrés".
La primera rueda de prensa de las enfermeras y el médico, prevista inicialmente a las 12H00 GMT, comenzó la tarde del miércoles con más de dos horas de retraso, en presencia solamente de dos de las enfermeras y del médico de origen palestino.
Desde su liberación el martes, las enfermeras han evitado hablar en sus entrevistas con la prensa de las acusaciones de torturas que formularon.
"Quiero olvidar los horrores que hemos vivido. No quiero hablar de ello e incluso he omitido a mis padres los detalles de lo que realmente he sufrido", confió el martes Snejana Dimitrova, de 54 años, a la televisión bTV.
La madre de la enfermera Kristiana Valcheva, Zorka Anachkova, dijo que su hija fue interrogada desnuda y con los ojos vendados.
"Cuando se desmayaba, la reanimaban con electrochoc. Uno de los policías apagaba su cigarrillo en las uñas de sus pies. Cuando pedía agua, una vigilante le metía el zapato en la boca", declaró Anachkova a la AFP el 10 de julio.
En 2005, cuando aún estaban detenidas, las enfermeras intentaron en vano que la justicia libia condenara a sus verdugos. La fiscalía de Sofía inició un proceso contra 10 oficiales de policía libios en enero.
El proceso sigue su curso y no se ve afectado por el acuerdo concluido con Libia para obtener la extradición de las enfermeras y el médico, precisó el fiscal general Boris Velchev al diario Trud este miércoles.
Sin embargo, el primer ministro búlgaro Serguei Stanichev precisó que Sofía estudia eliminar la deuda contraída por Libia respecto a Bulgaria, de un valor de 39 millones de euros (54 millones de dólares), a modo de participación al Fondo especial Benghazi, que ofrece ayuda humanitaria a las familias de los niños libios contaminados por el virus del sida.
Stanichev, que dijo que aún no se ha decidido nada, destacó que "no se trata de un rescate o de un reconocimiento de culpabilidad" de las enfermeras y el médico, "sino de una ayuda humanitaria para tratar a los niños libios".
Las cinco enfermeras y el médico fueron condenados a muerte acusados de inocular el virus del sida a 438 niños libios, antes de ser liberados tras una revisión de sentencia por el máximo organismo judicial de ese país.
En Trípoli, este miércoles, Libia convocó al primer secretario de la embajada de Bulgaria para protestar oficialmente por la gracia que el presidente búlgaro Gueorgui Parvanov acordó el martes a las enfermeras y el médico búlgaros, informaron fuentes oficiales.
En un memorándum entregado por Abdelati Laabidi, viceministro libio de Relaciones Exteriores encargado de Asuntos Europeos, al primer secretario de la embajada búlgara, Libia "protesta por el no respeto por parte de Sofía del acuerdo de extradición firmado por ambos países en 1984".
En el acuerdo no hay ninguna cláusula que prevea la gracia para los presos extraditados, indicó una fuente oficial libia.
En la jornada, las familias de los niños libios contaminados con el virus del sida "denunciaron enérgicamente" la gracia acordada por el presidente Parvanov a las enfermeras y el médico liberados.
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