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WASHINGTON (AFP) -
Con uniformes de la Marina o de la Fuerza Aérea y portando una pequeña bandera de Estados Unidos, un iraquí, un mexicano y un colombiano juran lealtad a la Constitución, obteniendo la ciudadanía de un país en "tiempos de guerra".
El director de los Servicios de Inmigración, Emilio González, los recibe este martes en Washington en una ceremonia de naturalización que cuenta con 25 nuevos ciudadanos de 14 países, la mayoría de ellos soldados.
"En adelante ustedes forman parte del club más exclusivo del mundo. Han aceptado defender los principios del país más grande del planeta desde hace 230 años", les dice este funcionario, él también estadounidense por elección.
Cada año, en Estados Unidos se naturalizan más de 700.000 inmigrantes.
Pero cuando se incorporan al ejército, los inmigrantes que están en regla y tienen la "green card" (la tarjeta de residencia) pueden valerse del privilegio de obtener la ciudadanía más rápidamente -si así lo solicitan-, dado que sirven al país "en tiempos de guerra".
Esta disposición acelerada está en vigor para todos los que forman parte del ejército desde los atentados del 11 de septiembre de 2001.
Desde la guerra en Irak, Estados Unidos le ha otorgado la naturalización a 32.000 soldados inmigrantes.
"Es el día más hermoso de mi vida", afirma el colombiano Javier Tegada, de 32 años, en su blanco uniforme de marinero. Llegó a Estados Unidos hace cuatro años y consiguió la ciudadanía en seis meses. Por lo general, habría necesitado cinco años de residencia antes de obtenerla.
Por otro lado Sona Babani, un infante de Marina iraquí de 21 años, vive en Estados Unidos desde sus 10 años. "Espero que un día Irak se asemeje a Estados Unidos en sus derechos a la libertad y a la religión", dice. No obstante, con cierta vacilación afirma que está dispuesto a ser desplegado en su país de origen "si ellos quieren".
Bayando Andino, de 20 años, es un infante de Marina que obtuvo la nacionalidad en menos de cuatro meses. "Lo que me gusta de Estados Unidos es que puedes hacer todo lo que te sea posible. Nadie puede detenerte", afirma.
Y un haitiano de 23 años, Gamanuel Jean, no tenía "ni idea" de que podía volverse estadounidense tan fácilmente al entrar a las Fuerzas Armadas. Se alistó en la Marina "para poner orden en mi vida" y solicitó la ciudadanía porque quería ser oficial. (Los no ciudadanos sólo pueden ser soldados rasos).
Contrariamente a lo que se supone, el ejército tiene un porcentaje apenas un poco superior de minorías que el conjunto de la sociedad estadounidense: un 35% contra un 33%. Los hispanos están sub-representados, mientras con los negros ocurre lo contrario.
"Históricamente, los hispanos tienen menos niveles de escolarización", afirmó David Segal, profesor de sociología de la Universidad American. "Si tienes una población que tiende a no terminar la secundaria, entonces tiende a no estar representada en el ejército", dijo.
El ejército, que cuenta con 40.000 inmigrantes, no alista a personas sin papeles, aunque el debate esté sobre la mesa y las tropas en Irak y Afganistán necesiten nuevos reclutas.
El Congreso rechazó recientemente un proyecto de ley de migración, pero la noción de ofrecer la ciudadanía a los soldados rasos sin papeles que llegaron a Estados Unidos antes de sus 16 años a menudo se debate entre políticos y militares.
"La idea es polémica pero se habla mucho de ella", dijo Steven Camarota, director de investigaciones del Centro de Estudios para la Inmigración.
"Si el ejército quisiera utilizar (la ciudadanía) como motivación para atraer nuevos reclutas, tendría muchos más voluntarios que ahora", afirmó.
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