 El presidente francés, Nicolas Sarkozy
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TRIPOLI (AFP) -
Francia y Libia firmaron este miércoles un acuerdo de cooperación en materia de energía nuclear, que implicará la entrega de un reactor al país norteafricano, durante la visita del presidente francés Nicolas Sarkozy, quien llegó el miércoles a Trípoli para normalizar las relaciones con Libia.
Sarkozy presentó su viaje de menos de 24 horas como "un desplazamiento político para ayudar a Libia a reintegrarse en el concierto de las naciones".
Poco después de su llegada, los ministros de Relaciones Exteriores francés, Bernard Kouchner, y libio, Abderrahman Chalgham, firmaron un "memorándum de acuerdo sobre la cooperación en el ámbito de las aplicaciones nucleares civiles".
El objetivo del acuerdo es "la entrega a Libia de un reactor nuclear que permita responder a una de sus principales necesidades, es decir el suministro de agua potable", dijo el secretario general de la presidencia francesa, Claude Guéant, a la prensa.
"El agua potable es escasa en Libia, así que el objetivo es permitir la desalinización del agua del mar" mediante la energía nuclear, añadió.
El secretario destacó que "aún hay mucho trabajo que hacer" para "estudiar la viabilidad" del proyecto.
"Se trata de un mensaje político fuerte que significa que los países que respetan las normas internacionales sobre la energía nuclear, como Libia, pueden disponer del equipamiento necesario para satisfacer sus necesidades civiles", declaró Guéant.
Libia renunció en 2003 a dotarse de armas de destrucción masiva, lo que permitió que el país comenzara a salir de su aislamiento respecto a la comunidad internacional.
Al llegar el miércoles por la tarde, Sarkozy fue recibido por el líder libio, Muamar Kadafi, en el palacio presidencial de Bab Azizia, donde se firmaron los acuerdos de cooperación.
El líder libio llevó a Sarkozy a hacer la visita obligada al edificio destruido por un bombardeo estadounidense en 1986.
En medio de los cascotes dejados adrede en su lugar, el presidente francés escuchó el relato de este "crimen" en el que murió la hija adoptiva de Kadafi.
Acompañados de sus delegaciones, Sarkozy y Kadafi se acomodaron bajo una tienda beduina para celebrar una entrevista, tras la cual se firmaron varios acuerdos de cooperación. Uno de ellos, militar, y el otro, un "acuerdo-marco de cooperación global" (sanidad, educación, inmigración, lucha contra el terrorismo, etc).
En un comunicado conjunto, ambos países afirman "su voluntad de dar un nuevo impulso a las relaciones bilaterales y de construir una cooperación estratégica".
El líder libio ofreció por la noche una cena en honor de Sarkozy.
Libia estuvo durante mucho tiempo aislada de la comunidad internacional, acusada de apoyar al terrorismo y de ser responsable de atentados contra un avión norteamericano de Pan American que dejó 270 muertos en Lockerbie (Escocia) en 1988, y contra un avión francés de UTA en Teneré (Níger), que dejó 170 muertos en 1989.
La normalización de las relaciones con la comunidad internacional, en particular oficializada en mayo de 2006 con Estados Unidos --que acaba de nombrar a su primer embajador en Trípoli en 35 años-- fue permitida por la cooperación internacional sobre el atentado de Lockerbie, la indemnización por el de UTA, y luego, en 2003, el abandono de todo programa de armas de destrucción masiva.
La normalización de las relaciones con Libia se anuncia prometedora para las empresas francesas, sobre todo las de energía, en un país productor de petróleo y gas que acaba de abrir sus puertas a los inversores e intenta recuperar su retraso tras una década de embargo.
La visita de Sarkozy es la segunda de un presidente francés, tras la de Jacques Chirac en 2004, desde la independencia de Libia en 1951.
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