 Tensa espera en Seúl
(AFP)
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KANDAHAR, Afganistán (AFP) -
Los talibanes mataron el miércoles a uno de los 23 rehenes surcoreanos que tienen secuestrados desde hace una semana en Afganistán, y amenazaron con matar a otros si Kabul no acepta un intercambio de prisioneros, fijando un "último" ultimátum a las 20H30 GMT.
El "nuevo y último ultimatum" expiró la noche del miércoles al jueves a las 01H00 locales (20H30 GMT del miércoles) y la suerte de los otros 22 rehenes, en su mayoría mujeres, era incierto, en tanto que el portavoz rebelde era ilocalizable desde entonces.
"Hemos matado a un surcoreano porque el gobierno (afgano) no es honesto en sus negociaciones", había dicho antes, por teléfono, a la AFP, el portavoz de los insurgentes, Yusuf Ahmadi, que puntualizó: "Si nuestras demandas no son respetadas, mataremos a otros rehenes".
El cadáver del rehén surcoreano fue encontrado, acribillado a balazos, cerca de la localidad de Qarabagh, en la provincia de Ghazni (140 km al sur de Kabul), según la policía local. La ejecución es la primera de un rehén extranjero en Afganistán desde abril de 2006.
La agencia de prensa surcoreana Yonhap, citando a una fuente gubernamental de Seúl, afirmó por su lado que ocho de los rehenes habían sido liberados, información que luego fue desmentida por los talibanes y por el gobernador de Ghazni, Mirajuddin Pattan.
"Las negociaciones continúan, pero nadie ha sido liberado", dijo Pattan.
"Nadie ha sido liberado hasta ahora", declaró por teléfono a la AFP el portavoz de los talibanes, Yusuf Ahmadi.
Los talibanes exigen oficialmente la liberación de ocho de sus prisioneros en Afganistán, a cambio del mismo número de rehenes surcoreanos, para seguir luego negociando la suerte de los demás asiáticos secuestrados.
Los 23 jóvenes sudcoreanos, todos voluntarios evangélicos y en su mayoría mujeres, fueron secuestrados el jueves cerca de Qarabagh, cuando viajaban en un autocar privado entre Kabul y Kandahar (sur), atravesando zonas controladas por los insurgentes.
Asimismo, los talibanes mantienen secuestrados a un ingeniero alemán y a cuatro de sus colegas afganos, capturados el 18 de julio en la provincia de Wardak (100 km al sur de Kabul), por cuya liberación piden los insurgentes otro canje de prisioneros.
El presidente afgano Hamid Karzai aseguró que nunca habría otro intercambio de prisioneros tras el que permitió, en marzo, la liberación del periodista italiano Daniele Mastrogiacomo.
Uno de los jefes militares rebeldes, Mansur Dadullah, uno de los cinco prisioneros liberados a cambio de Mastrogiacomo, afirmó que los talibanes han recibido la orden de capturar a todo extrajero "en donde se encuentren", en declaraciones para el canal de televisión británico Channel 4.
"Por supuesto, los secuestros son una política muy eficaz", dijo.
Un segundo alemán, un ingeniero de 44 años, se encontraba en el grupo de los secuestrados el 18 de julio, pero su cadáver fue hallado el domingo, con heridas de bala.
Los talibanes aseguran haberlo ejecutado, pero Kabul y Berlín consideran que pudo morir de una crisis cardíaca durante su detención, y que luego los talibanes le dispararon. Se prevé la repatriación del cadáver el miércoles y una autopsia el jueves, para determinar la causa de su muerte.
Por otro lado, un periodista danés de origen afgano, Khwaja Najibula, y su asistente afgano fueron secuestrados durante varias horas por presuntos talibanes. Ambos fueron soltados el miércoles por la tarde, "gracias a la mediación de jefes tribales", según el gobernador de la provincia de Kunar (este).
Además, un suboficial francés que efectuaba una misión de formación de las tropas de Afganistán murió tras un ataque con cohete, en la noche del martes al miércoles, contra un acantonamiento del ejército en la provincia central de Wardak, anunció el miércoles el ministerio francés de Defensa.
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