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América Latina Autoridad aérea rechaza airadamente propuesta de dar ayuda internacional Brasilia. Reuters. El caos en el transporte aéreo de Brasil alcanzó ayer su punto máximo, con centenares de vuelos atrasados mientras miles de pasajeros se agolpaban en rebasadas salas de embarque de aeropuertos donde se registraron quejas y tumultos a una semana del accidente que mató a 198 personas. El descalabro en el sistema, que se profundizó el fin de semana, cuando una de las regiones de control aéreo operó sin radar obligando al desvío de aeronaves, llevó a la federación internacional de los controladores de vuelo a proponer una intervención país hasta resolver los problemas. En la morgue de Sao Paulo, los médicos forenses continuaban identificando los restos carbonizados de las víctimas del accidente del vuelo 3054 de TAM, que el martes pasado se estrelló contra un edificio tras salirse de la principal pista del aeropuerto de Congonhas al no poder frenar bajo la lluvia. Esa pista se encuentra cerrada desde ese día, lo que provocó una ola de demoras y cancelaciones en vuelos que afecta a todo el país. “Las autoridades brasileñas están demasiado ocupadas intentando salvar su propia piel. Están colocando en riesgo al público que viaja”, dijo Marc Baumgartner, presidente de la Federación Internacional de las Asociaciones de Controladores de Tráfico Aéreo. Brasil criticó duramente y rechazó la propuesta de los controladores internacionales de vuelo. “Son unos imbéciles queriendo meterse. Brasil no necesita ayuda internacional. Ellos que cuiden del espacio aéreo de ellos y nosotros cuidamos del nuestro”, dijo José Carlos Pereira, presidente de la cuestionada Infraero, la autoridad estatal aeroportuaria. El funcionario fue cuestionado por haber habilitado recientemente la pista principal del aeropuerto de vuelos domésticos de Sao Paulo donde se desencadenó la tragedia tras una serie de reformas inconclusas para mejorar su adherencia y drenaje cuando llueve. El país se sumergió en una monumental crisis aérea hace 10 meses, cuando una nave de la aerolínea Gol chocó contra un avión ejecutivo en pleno vuelo, dejando casi 160 muertos. La sensación de inseguridad entre los pasajeros se profundizó por una serie de huelgas de los controladores aéreos y colapsos de los sistemas de control. Infraero dijo que a la tarde de ayer, 37,1% de los más de 600 vuelos programados desde la medianoche registraban atrasos, mientras un 7,2% fueron cancelados. Además, el aeropuerto de Congonhas, el de más tráfico del país, debió ser cerrado gran parte del día por el mal tiempo, lo que agudizó el caos aéreo. Imágenes de pasajeros varados en terminales se hicieron cotidianos en un país enorme donde el transporte aéreo es vital.
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