 Protestas contra la inseguridad aérea en Brasil
(AFP)
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SAO PAULO (AFP) -
Los aeropuertos brasileños estuvieron congestionados este domingo con atrasos y cancelaciones de vuelos, cinco días después del accidente de la aerolínea TAM en Sao Paulo que tuvo un saldo estimado de 200 muertos.
Centenares de pasajeros permanecían bloqueados en Sao Paulo, Rio de Janeiro y otras ciudades brasileñas, al día siguiente de una falla en la torre de control de Manaos (norte), que sembró el caos aéreo en todo el país.
Según un balance de la administradora de aeropuertos, Infraero, hacia las 17H00 (20H00 GMT) del domingo, de los 1.134 vuelos previstos en todo el país, 114 (10%) habían sido cancelados y 503 (44,35%) se atrasaron más de una hora.
Los mayores congestionamientos tuvieron lugar en los aeropuertos de Guarulhos y Congonhas, en Sao Paulo y Tom Jobim de Rio de Janeiro.
En Congonhas 50 de los 156 vuelos programados registraban atrasos de más de una hora y en Guarulhos, 80 de los 209 vuelos también estaban atrasados, según Infraero.
Desde el accidente del martes, cuando un Airbus 320 de la TAM, al intentar aterrizar, atravesó la pista a gran velocidad, salió del aeropuerto y se estrelló contra un edificio de la propia compañía que quedó envuelto en llamas, sólo funciona la pista auxiliar de Congonhas.
La principal está cerrada por exigencias de la investigación, un factor suplementario que explica las dificultades del tráfico.
Una falla que el sábado impidió funcionar por dos horas a la torre de control de Manaos (norte), sumado a una espesa neblina, generó el desconcierto en el transporte aéreo brasileño.
Las causas de la falla, atribuida inicialmente por la Aeronáutica a un corto circuito, están siendo investigadas ante el temor de que se trate de un acto de sabotaje.
El caos del fin de semana siguió al anuncio del presidente Luiz Inacio Lula da Silva el viernes de un plan de emergencia para resolver la crisis, que entre otras medidas, propuso privatizar la gestión de los aeropuertos, construir una nueva terminal en Sao Paulo y reducir drásticamente las operaciones de Congonhas, enclavado en plena zona urbana.
Dos mil personas, en tanto, colmaron este domingo la catedral de Sé en Sao Paulo con escenas de emoción, dolor y llanto, al participar de una misa oficiada por el arzobispo Odilo Scherer en memoria de las víctimas de la tragedia.
"Rogamos por todas las víctimas (...) que vivan para siempre en un buen lugar en el reino de la luz que no se apaga", dijo Scherer en las instancias finales de la misa, frente a decenas de familiares, situados en las primeras filas de la catedral, muy cerca del altar.
Mientras tanto, la búsqueda de cadáveres prosigue entre los escombros, por decenas de bomberos ayudados de perros sabuesos. La dificultad de identificación de los restos humanos hace prever que el conteo final de víctimas demore al menos 30 días.
Los familiares y amigos de las víctimas realizaron el sábado protestas en Sao Paulo y en Porto Alegre (sur), de donde partió el vuelo 3054 de TAM que finalizó en tragedia.
La crisis aérea se desató en Brasil tras el choque a fines de setiembre de 2006 sobre la selva amazónica de un Boeing de la compañía Gol con un jet Legacy, que dejó un saldo de 154 muertos.
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