 Ex agente de la KGB Andrei Lugovoi
(AFP)
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MOSCU (AFP) -
Rusia se declaró este viernes dispuesta a "normalizar" sus relaciones con Gran Bretaña, en un contexto de grave crisis diplomática desencadenada por el caso del envenenamiento del ex espía ruso Alexander Litvinenko.
"Rusia desea que se normalicen las relaciones con Gran Bretaña. Nosotros estamos dispuestos a eso", afirmó en Berlín el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguei Lavrov, después de una reunión con su homólogo alemán, Frank Walter-Steinmeier.
"Al mismo tiempo, consideramos que esas relaciones deben estar basadas en el respeto de los intereses (de los dos países) y en el sentido común", agregó el canciller ruso, citado por la agencia Interfax.
"Y no fuimos nosotros quienes convertimos este caso judicial en un caso político", acusó Lavrov, refiriéndose a Gran Bretaña.
El jueves, el presidente ruso, Vladimir Putin, había calificado de "minicrisis" el contencioso con Gran Bretaña, aunque añadió que estaba "seguro" de que los dos países "la superarían".
Ese mismo día Rusia anunció que expulsaría a cuatro diplomáticos británicos en represalia a una acción similar de Londres a raíz del caso Litvinenko.
El gobierno ruso también decidió que no otorgaría visas a los "representantes oficiales" británicos mientras no reciba "aclaraciones" sobre las medidas de represalia que prepara Londres por este caso.
Y dejó de cooperar con Gran Bretaña en materia de "lucha antiterrorista".
Por su parte, el lunes, Gran Bretaña había anunciado la expulsión de cuatro diplomáticos rusos y la revisión de su cooperación con Rusia en materia de visados ante la negativa rusa de extraditar a Andrei Lugovoi, el principal sospechoso del envenenamiento mortal con polonio de Litvinenko, un ex espía que se había convertido en un opositor al Kremlin.
Por ahora Rusia se ha declarado dispuesta a juzgarlo en su país si los investigadores rusos lo consideran culpable pero, en nombre de la Constitución rusa y del derecho internacional, se niega a extraditarlo.
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