 Presidente de Venezuela Hugo Chávez
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CARACAS (AFP) -
El presidente Hugo Chávez presentará en los próximos días a la Asamblea Nacional un proyecto de reforma constitucional para implantar el socialismo en Venezuela, siete años después de la aprobación de la Constitución bolivariana de 1999, que sustituyó a la de 1961.
El proyecto de reforma está siendo elaborado en el mayor secreto por el propio Chávez, asesorado por una comisión por él designada e integrada por 13 miembros: los titulares de los otros cuatro poderes del Estado, el ministro de trabajo, 6 diputados y dos personalidades que no integran organismos públicos.
Chávez considera que obtuvo un mandato para implantar el socialismo al ser reelecto en diciembre pasado con 63% de los votos.
"Votar por Chávez era votar por el socialismo", dijo a corresponsales extranjeros el diputado oficialista y abogado constitucionalista, Carlos Escarrá, que integra la comisión presidencial.
Aunque la reforma constitucional será de magnitud, el presidente descartó la convocatoria de una nueva constituyente, como en 1999.
"No estamos refundando la República", "no estamos alterando fundamentos y principios constitucionales" y la Constitución de 1999 ya consagró el pasaje "de una democracia representativa a una democracia protagónica", adujo Escarrá.
El diputado justificó el corto lapso entre las dos reformas por la aceleración del proceso revolucionario después del golpe de Estado abortado de 2002 y el paro petrolero de 2004.
"La Constitución de 1999 obedeció a un momento de este proceso y se requiere una revisión de fondo del texto constitucional (...) para sentar las bases del socialismo bolivariano, del socialismo mestizo", dijo Escarrá.
El proyecto de reforma será presentado por Chávez antes de fin de julio a la Asamblea Nacional (AN, poder legislativo), integrada exclusivamente por partidarios de la revolución bolivariana debido al boicot de la oposición a las elecciones legislativas de 2005.
La AN deberá realizar el primero de tres debates antes de fin de año. Después de la aprobación de la reforma en un tercer debate, deberá ser sometida a un referendo en el plazo de un mes.
El oficialismo no tiene dudas de que ganará ese referendo.
"Yo no veo ni en el corto plazo ni en el mediano plazo la posibilidad de perder un proceso electoral", afirmó Escarrá.
La reforma eliminará el límite de dos períodos para la reelección presidencial, "profundizará el poder popular", "promoverá la propiedad social sin menoscabo de la propiedad privada", "impondrá una visión colectiva de los derechos fundamentales sin menoscabo de los derechos individuales" y realizará una reordenación territorial, precisó el legislador.
Además de implantar el socialismo, la reforma abrirá las puertas para que Chávez, presidente de Venezuela desde febrero de 1999, pueda prolongar indefinidamente su permanencia en el poder, siempre y cuando gane las elecciones cada seis años y supere eventuales referendos revocatorios al promediar cada mandato.
"La sociedad requiere en este momento de un liderazgo", justificó Escarrá.
Desde enero pasado, Chávez fue investido con poderes para legislar en varias materias por una duración de 18 meses.
Según la constitución vigente, un 5% de electores (es decir 750.000 ciudadanos) puede pedir que una tercera parte del articulado reformado sea sometido a un referendo separado, lo que podría poner en duda la aprobación de algunas de las disposiciones más polémicas, como la reelección indefinida.
La oposición, desmovilizada desde su derrota electoral en diciembre, se mantiene expectante a la publicación del proyecto.
Dentro del chavismo surgieron voces disidentes. Así el partido Podemos (socialdemócrata), que obtuvo 700.000 votos en diciembre o 10% de los votos chavistas, se pronunció por un socialismo democrático y contra el pensamiento único, desmarcándose de la mayoría oficialista.
El ministro de Defensa saliente, el general Raúl Baduel, sorprendió esta semana con un discurso de despedida en el que afirmó que el modelo venezolano de socialismo debe ser "profundamente democrático, con contrapesos y división de poderes", condenó el capitalismo de Estado y criticó el asistencialismo.
La Fuerza Armada Nacional (FAN) ocupa un lugar central en el proceso bolivariano, basado en una alianza cívico-militar.
Pero su papel político ha sido recientemente objeto de debates, tanto por la consigna impuesta en su seno por Chávez de "Patria, socialismo o muerte", como por su negativa a permitir que los militares en actividad puedan ser militantes de partidos políticos.
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