 La FIFA intervendrá sólo en lo ocurrido sobre el césped
(AFP)
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TORONTO, Canadá (AFP) -
La Policía canadiense y la delegación chilena en el Mundial Sub-20 de fútbol se acusaron mutuamente el viernes de comportamiento agresivo en el incidente ocurrido el jueves entre ambos fuera del estadio de Toronto, tras la semifinal del torneo.
Al mismo tiempo, la FIFA afirmó que iniciará una investigación por lo ocurrido en el césped, aunque no intervendrá en lo ocurrido fuera del estadio, además de lamentar los hechos que su presidente, Joseph Blatter, calificó de "mancha negra".
La Policía de Toronto afirmó este viernes en un comunicado que sus agentes respondieron a la agresividad de los futbolistas, en los incidentes tras el partido de semifinales del Mundial, en el que Chile fue derrotado 3-0 por Argentina.
Tras el partido, hubo un enfrentamiento entre policías y futbolistas chilenos cerca del autobús del equipo sudamericano, tras el cual los 21 jugadores fueron retenidos, algunos esposados, y después liberados.
Los futbolistas y el médico chileno Luis Salazar denunciaron la presunta agresión de los policías, y afirmaron tener contusiones, hematomas y cortes en los labios y haber recibido descargas eléctricas.
Gary Medel, centrocampista de la selección chilena, que resultó el más contusionado de su equipo en el incidente, según el médico Luis Salazar, afirmó que creyó morir.
"Todo empezó porque uno de nuestros compañeros, Isaías Peralta, fue a saludar a la gente y los carabineros lo empujaron y le pusieron corriente eléctrica. Nosotros estábamos arriba del autobús, bajamos todos y nos empezaron a pegar también", explicó Medel.
El centrocampista tenía en la frente un hematoma en el lado izquierdo y mostró magulladuras a la altura del abdomen y afirmó haber pasado mucho miedo.
"Nos empezaron a poner corriente a varios. Lo que más dolía era eso. Pensaba que iba a morir. Era tanto que me pegaban que ya no aguantaba más el dolor", señaló.
Por su parte, William Blair, responsable del destacamento policial en el Estadio Nacional de Toronto el día del partido, acusó en un documento a los jugadores chilenos de conducta agresiva.
"Miembros del equipo chileno tuvieron un comportamiento agresivo hacia mis agentes. El trabajo de ellos fue responder, de una forma firme, pero justa, para terminar con la violencia", señaló.
El presidente de la Federación Chilena de Fútbol, Harold Mayne Nicholls, afirmó que sus jugadores son inocentes.
"Estoy seguro de que no hicieron nada y son inocentes", afirmó Mayne Nicholls en referencia al episodio fuera del estadio, aunque no fue tan magnánimo con el comportamiento de sus jugadores sobre el césped al final del partido.
"No estamos en absoluto de acuerdo con lo que pasó cuando algunos miembros de nuestro banco acudieron a increpar al árbitro. Nos nos gustó y nuestros jugadores están arrepentidos", afirmó el presidente.
Chile anunció que asumirá como cuestión de Estado el incidente. El Gobierno del país sudamericano envió una nota diplomática para expresar a las autoridades canadienses su malestar y exigió explicaciones por lo ocurrido en el Estadio Nacional de Toronto, anunció el canciller Alejandro Foxley.
La presidenta chilena Michelle Bachelet calificó los hechos de "graves" y dijo que la delegación chilena sufrió una agresión injustificada.
"Los hechos sucedidos son especialmente graves a nuestro juicio, porque la delegación chilena sufrió una agresión que era injustificada claramente", señaló la mandataria.
El presidente de la FIFA, Joseph Blatter, calificó como "mancha negra" en el fútbol el incidente, pero afirmó que el organismo intervendrá sólo en lo ocurrido sobre el césped.
"Sólo puedo confirmar que la FIFA puede intervenir por lo que pasó en el banquillo chileno y en el campo. En los otros incidentes, entre la Policía y los jugadores fuera del estadio, no va a intervenir. Vamos a tratar el aspecto disciplinario del partido y lo que pasó con el banquillo después del juego", indicó Blatter.
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