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Joven tica muere al ingresar ilegalmente a Estados Unidos Muchacha de Pérez Zeledón se desvaneció al caminar por desiertoVíctima viajaba para encontrarse con novio, trabajar un año regresar y casarse Carlos Arguedas C.y Juan Diego Jara carguedasc@nacion.com San Isidro de El General. Una joven costarricense, de 19 años, falleció cuando entró ilegalmente a Estados Unidos por una zona desértica a través de la frontera con México. Lidia Verónica Ramírez Villarevia, quien era acompañada por una amiga mexicana y un “guía”, se desvaneció luego de caminar dos horas sin ingerir líquidos. La madre de la joven, María Cristina Villarevia, afirmó que el suceso ocurrió al mediodía del viernes 6 julio y que su hija murió debido a un paro cardiorrespiratorio en un hospital en El Paso, Texas, Estados Unidos. Agregó que pese a que ya pasaron 13 días del hecho todavía no han logrado repatriar el cuerpo. La familia de la víctima es oriunda de Chimirol de Rivas, Pérez Zeledón, San José. Tras el amor. Lidia Verónica Ramírez deseaba viajar a Carolina del Sur, Estados Unidos, donde se encontraba su novio, un muchacho de 21 años, quien trabajaba ilegalmente en una construcción desde hace un año. La intención de la pareja –novios desde hace dos años– era trabajar allá un año, ahorrar dinero y regresar para casarse. Incluso, con los ahorros que el hombre logró hacer en Estados Unidos estaban construyendo una casa prefabricada en Chimirol, la cual está techada y solo le faltan los detalles, como ventanas, cielorraso y las conexiones eléctricas. María Cristina Villarevia contó que a principios de año el muchacho le propuso a su hija que viajara de manera legal, para lo cual le mandó dinero para que sacara la visa en el consulado de Estados Unidos en San José. Pero en abril pasado la sede consular rechazó la gestión de Ramírez porque trabajaba como empleada doméstica y era oriunda de una zona rural. Según comentó María Cristina Villarevia, a finales de junio el novio la llamó por teléfono y le manifestó que una amiga mexicana iba a visitar a su madre a la Ciudad de México y que estaba dispuesta a ayudarla a pasar “mojada” (sin documentos) por la frontera. Agregó: “El muchacho le dijo que lo pensara, que le daba tres días, pero esa misma misma noche ella me dijo: ‘me voy’. Yo le dije: usted está loca. ¿Cómo se le ocurre hacer eso? No va sola ni a San Isidro centro (cabecera de Pérez Zeledón) y se va para allá. Pero ella me dijo: ‘mami, déjeme ir en busca de mi felicidad, yo quiero su bendición. No quiero irme resentida’”. La joven partió el 2 de julio hacia México donde se encontró con la amiga de su novio, quien la llevó hasta las cercanías de de Texas. El viernes 6 de julio, luego de pasar varios días en la zona limítrofe, decidieron ingresar. La madre de la tica manifestó que la amiga mexicana le contó que debieron cambiar los planes, pues por donde iban a cruzar había mucha vigilancia policial y por esa razón decidieron hacerlo a través del desierto. “Ellos eran tres. No llevaban agua y luego de caminar dos horas mi hija se desvaneció. La amiga me dice que Lidia le comentó que se sentía mareada y que el ‘guía’ la cargó en hombros una hora, hasta donde los esperaba otro contacto que tenía un vehículo”. Según la versión recibida por la familia de la víctima, a Lidia Verónica Ramírez la llevaron a un hospital en El Paso, Texas, Estados Unidos, donde falleció una hora después de ingresar. Los médicos le comentaron a la mexicana que la causa fue un paro cardiorrespiratorio. El doctor Longino Soto Pacheco, un especialista en enfermedades del corazón, declaró que por los indicios es factible que esa presunción sea cierta. “El ejercicio de caminar, unido a la deshidratación por la falta de agua, es normal que genere un paro cardiorrespiratorio. Es una situación similar a la que ocurre con los futbolistas que caen fulminados cuando hacen un esfuerzo físico”, explicó. Repatriación. El cuerpo de la muchacha permanece en una morgue en la ciudad de El Paso. El cónsul de Costa Rica, en esa ciudad, Sergio Valverde, indicó a la familia que el cadáver no lo dan hasta no tener la autopsia. María Cristina Villarevia afirmó que el traslado del cuerpo desde la ciudad de Houston a San José les cuesta alrededor de ¢7 millones. “Hemos recogido algún dinero, pero todavía nos falta”, agregó.
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