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/LA NACIÓN

Solidarismo y expresidentes

Un acicate para que la Asamblea Legislativa constitucionalice el solidarismo

Juan Rafael Espinoza Esquivel
Abogado

El Partido Liberación Nacional, en su II Congreso Nacional, realizado en 1981, acogió el Sector de Economía Laboral (SEL) como su hito de lucha político-electoral.

El SEL debería promover la participación de los asalariados en la propiedad y en la administración de las empresas. Los recursos económicos deberían originarse en la creación de un fondo social, dentro del cual formaría parte fundamental el derecho del auxilio de cesantía. Las anteriores disposiciones fueron tomadas e incorporadas en el Programa de Gobierno de don Luis Alberto Monge Álvarez (1982-1986).

El SEL era un proyecto pro sindical que procuraba, además, la estabilidad de los asalariados en sus puestos de trabajo. Al iniciarse la Administración Monge Álvarez, 18 diputados del Partido Liberación Nacional (de un total de 33) presentaron a conocimiento de la Asamblea Legislativa un proyectode Ley de transformación del régimen del auxilio de cesantía y conformación de un Sector de Economía Laboral .

Esta iniciativa resultó muy polémica y fue seguida por otros proyectos de similar naturaleza, que pretendían la transformación de la cesantía y su conversión en un derecho consolidado.

A pesar de lo planteado en el Congreso Liberacionista y en su Programa de Gobierno, don Luis Alberto Monge se decidió por impulsar la aprobación de laLey de asociaciones solidaristas que, como se indicó, no formaba parte de su compromiso original.

Paradigma de armonía. La Ley se aprobó en noviembre de 1984. Al ponerle el “ejecútese” a la Ley solidarista, el 7 de noviembre, el expresidente proclamó que, al firmar la ley, sentía, como Presidente de la República, que Costa Rica estaba llamada a ser un paradigma mundial de armonía entre los intereses de los empresarios y los de los trabajadores. Afirmó que la democracia costarricense refutaba, con hechos, los postulados de las ideologías extremistas. Indicó que, “contra quienes abogan por políticas económicas totalmente liberales, aquí estamos para demostrar que el espíritu de empresa y el cambio social no son irreconciliables”.

Posteriormente, en el XV Congreso Nacional Solidarista, en el 2003, expresó que no se arrepentía de haber promulgado laLey de asociaciones solidaristas . Para don Luis Alberto, el solidarismo encajó perfectamente con la realidad histórica y geográfica costarricense, debido a que su propuesta de colaboración, como un mecanismo diferente para alcanzar progreso económico, social y humano, coincide con rasgos muy propios de la manera de ser de este pueblo, que se caracteriza por ser civilista y apasionado por la paz y la libertad.

Para el expresidente Monge, los logros del solidarismo fueron misiles lanzados desde las bases del siglo XX hacia los horizontes del siglo XXI.

Por su parte, el expresidente Abel Pacheco de la Espriella (2002-2006) manifestó que los conflictos sociales desarrollados a lo largo de la historia propiciaron que algunos pensadores creyeran que la confrontación era el camino para resolver los problemas de la humanidad, y que del conflicto entre obreros y patronos saldría la solución a los problemas de todos.

Trabajo conjunto. Para él, la historia nos enseña que esa línea de pensamiento estaba equivocada, que definitivamente no es la confrontación la vía para conseguir soluciones. Destacó, el expresidente Pacheco, la importancia de la ideología, la concepción y el desarrollo del solidarismo, así como de la capacidad de trabajar juntos, como miembros de una misma sociedad y con igual derrotero.

Para don Abel, gracias a este aporte al pensamiento universal, los costarricenses fuimos pioneros en la marcha hacia la sociedad de consensos, equilibrios, búsqueda de acuerdos, de logros compartidos, y señaló, asimismo, que el camino solidarista sigue siendo la ruta del éxito.

El pensamiento de los expresidentes debe servir de acicate para materializar, en el corto plazo, la constitucionalización del solidarismo costarricense por parte de la Asamblea Legislativa.

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