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La pregunta de María Elena Sin mucha alharaca, se ha dado ya ¡un verdadero milagro costarricense!Patricia Rodríguez Hölkemeyer pholkemeyer@racsa.co.cr Catedrática, UCR En una corta entrevista radiada, María Elena, una persona deseosa de esclarecer la confusión alrededor del TLC, preguntó: ¿Cuál es la diferencia entre un enclave bananero, uno tecnológico y uno turístico? Para responder adecuadamente, hay que entender primero qué es un enclave. La globalización de la inversión, muy intensa antes de la Primera Guerra Mundial, era de tipo enclave. Las naciones ricas extraían recursos naturales de los países en desarrollo, excolonias, y mercadeaban por todo el mundo productos elaborados, creándose gran diferencia en los términos de intercambio comercial por el marcado valor agregado que aportaban los países ricos respecto a los países en desarrollo. Ese problema se quiso resolver con proteccionismo, sin resultados para mejorar la condición económica de la población de los países pobres. La globalización actual es de otra índole pues su característica principal es la separación de las distintas etapas de la fabricación de un producto terminado, de manera que esos pedacitos (piezas, componentes, etc.) en que se separa la fabricación del producto, puedan elaborarse en países que ofrezcan buenas ventajas comparativas. Esto ha permitido, finalmente, a los países en desarrollo beneficiarse grandemente. Sin ello, no hubiera sido gran noticia el surgimiento de países en desarrollo como China, India, Irlanda, Nueva Zelanda, etc.
Proyección internacional. Una vez que Costa Rica atrajo a Intel, se ubicó en el mapa para la subsecuente atracción de inversión de alto valor agregado, y se establecieron aquí gran variedad de empresas tecnológicas. Con el tiempo estas empresas comprendieron que el país tenía gran potencial (por la gran capacidad de aprendizaje del costarricense) para generar empresas suplidoras. Anteriores pequeñas empresas y talleres de metalmecánica, gracias a los esfuerzos de Procomer y de las propias empresas internacionales, se convirtieron en empresas proveedoras de subproductos tecnológicos. Los últimos años han generado 311 empresas suministradoras de zona franca, que han creado numerosos puestos de trabajo de mejor calidad. Muchas hasta forman parte del comercio internacional de partes de autos, así como de las cajas negras de los aviones, equipos de la industria del cine y la televisión mundiales con 90 empresas costarricenses colaboradoras, una gran red de la industria alimentaria vinculada a la empresa Masterpack, etc. ¡Un verdadero milagro costarricense! La llegada de grandes inversiones extranjeras en hotelería puso también al país en el mapa mundial del turismo. Gracias a la decisión que se tomó en la década de 1970 de proteger la naturaleza, también se ha logrado atraer turismo ecológico y en todo el territorio se han establecido hoteles de costarricenses que captan la porción del turismo que prefieren los hotelitos con sabor criollo, en pueblos alejados como San Gerardo de Dota, Turrialba, San Carlos, Sarapiquí y las cercanías de los parques nacionales, etc. Todo este dinamismo ha creado numerosos negocios y fuentes de empleo (desde venta de vegetales, carnes, huevos, leche, etc., que necesitan todos los hoteles para ofrecer desayunos, almuerzos y comidas, así como gente local que se ha organizado para llevar a los visitantes a conocer volcanes, montañas, a paseos en caballo,canopy , etc. y restaurantes en las carreteras, que ofrecen toda clase de productos típicos y servicios a los turistas que pasan a descansar por un cafecito, un almuerzo… Ni en el área tecnológica ni en el turismo hay enclaves, sino “redes”. Estas resultan de la sinergia que se genera entre sectores externos e internos para generar nuevos negocios y muchísimos puestos de trabajo repartidos en muchas pequeñas empresas y comunidades. El mismo mantenimiento del tesoro ecológico del país requiere dinero, y todos los sectores juntos contribuyen a crearlo. Producción con excelencia. En el país se ha creado también una sinergia muy dinámica entre los distintos campos de la producción y los servicios. Muchas empresas extranjeras grandes han traído parte de su red de administración global, aprovechando la formación de profesionales que gradúan nuestras universidades. También los costarricenses se han destacado en producción de soft- ware , tanto para la exportación como para ayudar a la industria local de mecánica de precisión a producir con excelencia, y así puede citarse un sinnúmero de ejemplos. Todos estos empresarios y trabajadores del conocimiento con buenos salarios pagan impuestos, cotizan a la CCSS, consumen los productos alimenticios que elaboran nuestros campesinos y los diversos servicios que ofrecen un sinnúmero de empresas y trabajadores por cuenta propia, en todo el país. En la producción de verduras, frutas, plantas ornamentales, etc., los agricultores costarricenses son más eficientes que los propios estadounidenses (nuestras ventas agrícolas a EE. UU. son tres veces mayores que lo que ellos nos venden a nosotros) y somos uno de los primeros exportadores por habitante del mundo de vegetales y frutas. Productos a granel como los que subsidian los EE. UU., por dicha no los producimos nosotros, salvo el arroz, pero, por seguridad alimentaria, se cuenta con una salvaguarda. ¿Vamos a retroceder? ¿Cómo piensan generar empleo los partidarios del “no”, si sus ideas están alimentadas por la malintencionada propaganda internacional contra la globalización, aduciendo argumentos de la vieja teoría de la dependencia que no aplica para nada a la situación costarricense? ¿Con más burocracia estatal? ¿Volviendo a la agricultura de subsistencia del maíz como la que tienen los países muy pobres y en la que sí hay competencia subsidiada estadounidense? ¿Volviendo a las empresas de poca calidad y protegidas de la competencia como tuvimos en la década de 1970 y al Gobierno como principal empleador gracias a una altísima deuda externa y con un nivel de pobreza del 60%? El país debe aprovechar la segmentación de los procesos de la producción, para seguir multiplicando y diversificando las fuentes de empleo bien remunerado. Todo esto acompañado de una agenda gubernamental comprometida, dirigida a que todos los costarricenses, sin exclusión, partici- pen de los beneficios del comercio y la inversión internacional. Para ello se requiere un dinámico y efectivo programa de educación inclusiva y de calidad, así como un esfuerzo para reducir la corrupción en la gestión pública en que radica, en buena parte, el rezago que hemos tenido en reducción de la pobreza. Avancemos todos juntos: estudiantes, maestros, trabajadores, funcionarios públicos, empresarios, productores agrícolas, trabajadores por cuenta propia, inmigrantes… ¡Hagamos grande a Costa Rica!
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