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Paz con la naturaleza

No podemos parar mientes en quienes contaminan y destruyen

Ricardo Sancho Chavarría
rsancho@abogados.or.cr
Abogado

Cuando John Kenneth Galbraith, economista y filósofo de nuestro tiempo, describió la sociedad contemporánea como una mayoría silenciosa asentada en una cultura de la satisfacción, lo que hizo fue fotografiar en pocas palabras el egoísmo que mueve a los individuos en su comportamiento cotidiano, que les impide cuidar el planeta y, peor aún, que hacen la guerra a la naturaleza.

Galbraith, a quien conocí hace más de una década replicó con la expresión “don Pepe” cuando le indiqué que era costarricense y dijo admirar a Costa Rica y sentirse orgulloso de haber conocido no solo a José Figueres, sino también a Carlos Manuel Castillo y a Óscar Arias. Hoy, Galbraith no repararía en elogios para Costa Rica, al conocer la iniciativa presidencial Paz con la Naturaleza.

Con este proyecto, el presidente Arias renueva viejos compromisos ambientales del país ante las nuevas condiciones de los ecosistemas. Lanza con liderazgo un reto a otras naciones a asumir responsabilidades y determina, sin duda, el destino eterno de nuestra nación como una sociedad pacífica y sin ejército, caracterizada por el sello ambiental en todas sus actividades productivas, económicas y sociales.

El eje de la iniciativa presidencial, a mi modo de ver, no está en sus amplios y ambiciosos contenidos, pues en su esencia señala un problema de actitud y un reconocimiento de lo que caracteriza a las nuevas guerras.

Actitud coherente. En cuanto a la actitud, cabe destacar lo que representa la de Costa Rica frente al mundo, pues bien fácil sería decir que la tarea de recuperar ecosistemas le toca “a los otros”, y en especial a los grandes países depredadores y contaminadores, y no a un pequeño país, cuya trayectoria ambiental ha sido comparativamente buena.

A la postre, es la misma actitud que tenemos que tener como ciudadanos cuando nos corresponde actuar a favor del ambiente, sin volver a ver que hacen “los otros” que contaminan y destruyen.

La actitud de país que anuncia el Presidente no puede sino ser congruente con la actitud de los habitantes. La iniciativa presidencial Paz con la Naturaleza es un antídoto a la pasividad y al “port’a mí” que tanto nos caracteriza a los costarricenses.

Reciclaje y ahorro. Romper la mayoría silenciosa significa reciclar la basura de nuestra casa, lo haga o no el vecino; significa ahorrar energía y agua en mi entorno y hacer que otros lo hagan, pero no dejar de hacerlo porque los otros no lo hacen.

En cuanto a las nuevas guerras, la paz que propone el presidente Arias no está pensada para evitar las guerras convencionales entre naciones. Cuando el exsecretario de Naciones Unidas, Butros Gali, dijo que las guerras del futuro serían por el agua, tal vez no descartó los conflictos internacionales de guerra convencional, pero se refería a las guerras silenciosas que han empezado, como la guerra por el preciado líquido. Estos conflictos no son entre ejército, sino que se trata de los que estamos librando a diario los seres humanos contra nuestro medio.

La guerra por el agua ya ha empezado y la vemos en los mantos acuíferos amenazados por la sobreexplotación, por la contaminación de aguas residuales, la impermeabilización de suelos y la polución por sustancias tóxicas e hidrocarburos.

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