 El jefe de política exterior de la Unión Europea, Javier Solana (D) y el primer ministro de Kosovo, Agim Ceku
(AFP)
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NUEVA YORK (AFP) -
El Consejo de Seguridad de la ONU continuaba este lunes dividido sobre el futuro de Kosovo, con Rusia oponiéndose a comprometerse en un proyecto de resolución, alegando que este tiene como meta "escondida" la independencia de la provincia serbia.
Los 15 miembros del Consejo se reunieron a puertas cerradas durante dos horas para evaluar un proyecto propuesto por Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia que establece un período de 120 días para que Belgrado y los separatistas albaneses de Kosovo discutan su futuro estatuto.
Tras la reunión, el embajador de Rusia ante las Naciones Unidas, Vitaly Churkin, dio la bienvenida a los esfuerzos para tomar en cuenta las objeciones de Moscú, pero advirtió que las oportunidades de que el borrador sea adoptado tal cual está escrito son iguales a "cero".
"Desafortunadamente, ellos (los autores del proyecto) han estado haciéndolo con la misma meta en mente: independencia (de Kosovo) luego de un corto período de lo que deberían ser negociaciones", dijo.
"Casi el texto entero (...) está permeado por el concepto de independencia de Kosovo. Hay una suerte de automaticidad escondida en el plan de Ahtisaari", agregó Churkin refiriéndose al mediador de la ONU que propuso un plan para otorgar a la provincia serbia de mayoría albanesa una independencia supervisada internacionalmente.
Moscú y Serbia se oponen fuertemente al plan de Ahtisaari. Rusia teme que darle la independencia a Kosovo siente un precedente que pueda inspirar a otros separatistas en distintas regiones de Rusia.
Serbia tampoco quiere la independencia de Kosovo, pues considera a esa provincia la cuna de su cultura y religión.
El texto ha sido enmendado varias veces tratando de evitar la amenaza del veto ruso. De hecho, los autores llegaron a eliminar la referencia a una independencia automática al final de los 120 días de conversaciones.
"Creemos que ese no es el camino correcto (...). El Consejo de Seguridad debe fomentar que las partes continúen las negociaciones", dijo Churkin, quien agregó que cuatro meses de negociaciones no le parecían suficientes.
Para el embajador de Francia, Jean-Marc de la Sabliere, el texto puede "mejorarse" pero no cambiarse en su parte central.
"Fuimos tan lejos como pudimos", dijo al referirse a la eliminación de la independencia automática tras el período de 120 días.
De la Sabliere aclaró que los embajadores consultarían con sus gobiernos sobre qué curso seguir.
Por su parte, el embajador de China, Wang Guangya, dijo que hubo "algunas mejoras en el texto" pero que se necesita más trabajo para clarificar el objetivo de las conversaciones.
El lunes más temprano, el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, exhortó al Consejo a votar rápidamente sobre el futuro de Kosovo para evitar cualquier "acción prematura y unilateral".
Ban también descartó el argumento de Rusia acerca de que otorgarle la independencia a Kosovo siente un mal precedente. "Me gustaría dejar claro que el tema de Kosovo es un tema sui generis y único que no creará ningún precedente", dijo.
El gobierno de Serbia también se opone a las conversaciones, insistiendo en que las nuevas negociaciones sin calendario que comenzarán entre Belgrado y Prístina conducirán a una "acuerdo mutuo".
Mientras tanto en Moscú, el ministro de Relaciones Exteriores, Sergei Lavrov, dijo que debía reemplazarse a Ahtisaari como enviado de la ONU a Kosovo.
La ONU ha administrado Kosovo desde 1999, después de que la intervención de la OTAN ayudara a expulsar a las fuerzas serbias acusadas de intentar realizar una "limpieza étnica" contra los albaneses, quienes representan actualmente el 90% de la población de Kosovo.
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