 Lugovoi, el principal sospechoso
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LONDRES (AFP) -
Gran Bretaña anunció el lunes que expulsará a cuatro diplomáticos rusos en represalia por la negativa de Rusia de extraditar al principal sospechoso del asesinato por envenenamiento del ex agente ruso Alexander Litvinenko, una medida que ha agudizado la crisis entre ambos países.
Se trata de una medida sin precedentes desde 1996.
Además Gran Bretaña revisará su cooperación con Rusia en varios ámbitos y ya suspendió las negociaciones bilaterales para facilitar la obtención de visados, anunció el ministro británico de Relaciones Exteriores, David Miliband, ante la Cámara de los Comunes.
El primer ministro británico, Gordon Brown, justificó la decisión al estimar que "las autoridades rusas deberían haber cooperado", pero dijo que le "entristece" que no lo hayan hecho, durante una conferencia de prensa conjunta con la canciller alemana, Angela Merkel, en Berlín.
Por su parte, el ministerio de Relaciones Exteriores ruso, por boca de su portavoz, declaró el lunes que la decisión de Londres, que calificó de "inmoral", tendría "las más graves consecuencias en las relaciones ruso-británicas".
Por de pronto, varios analistas rusos estiman que Moscú reaccionará con una medida similar, expulsando a su vez a diplomáticos británicos.
Scotland Yard considera que Andrei Lougovoi, ex miembro del KGB que ahora se dedica a los negocios, es el principal sospechoso del envenenamiento con polonio, una sustancia muy radiactiva, de Alexandre Litvinenko, un ex agente ruso muy crítico con el Kremlin que falleció en Londres en noviembre.
Miliband también dijo a los diputados que su país presionará a sus socios europeos para que tomen en consideración la negativa rusa frente a los tribunales británicos cuando entablen conversaciones con Moscú.
Estas medidas de represalia son una "respuesta apropiada" a la decisión "extremadamente decepcionante" de Moscú de no extraditar a Lugovoi, explicó.
Fueron tomadas para enviar "una clara señal al gobierno ruso sobre la seriedad de este caso", agregó.
El canciller no precisó las identidades de los cuatro diplomáticos expulsados y estimó que Rusia no había entendido la importancia que se le daba a este asunto pese a las conversaciones intensivas mantenidas "al más alto nivel".
El tono ya se había alzado la semana pasada, después de que Rusia desestimara oficialmente la solicitud de extradición tramitada por la fiscalía británica, que acusa a Lugovoi del asesinato de Litvinenko.
Según Jonathan Eyal, experto de la Royal United Services Institute for Defence and Security Studies (RUSI) de Londres, esta decisión significa un deterioro en las relaciones diplomáticas entre los dos países.
"Aún no hemos alcanzado un punto sin vuelta atrás, pero es un momento crucial porque será muy difícil que la Unión Europea siga como si nada hubiera ocurrido" en sus relaciones con Rusia, declaró a la AFP.
Como el propio Miliband recordó a los diputados, Gran Bretaña es un inversor de peso en Rusia, con inversiones superiores a los 8.000 millones de euros en 2006.
Las relaciones bilaterales estuvieron empañadas en el pasado por otras negativas de extradición. Londres, por ejemplo, se negó a extraditar a Moscú al multimillonario ruso Boris Berezovski y a Ajmed Zakayev, ex emisario de los independentistas chechenos en Europa.
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