 Equipo de gimnasia olímpico de Brasil
(AFP)
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RIO DE JANEIRO (AFP) -
En total 15.000 voluntarios llegados de todo Brasil y de países vecinos se encargan de guiar, asistir y vigilar en los XV Juegos Panamericanos de Rio-2007, donde atletas, aficionados y periodistas necesitan orientación en sitios que a veces son, como diría el Quijote, descomunales.
"El programa de reclutamiento empezó hace un año y medio captó gente de todo Brasil y los países vecinos", dijo Elisa, que trabaja entre seis y ocho horas diarias en el centro de prensa.
La organización no les provee alojamiento, pero sí tienen transporte y alimentación gratuitos.
"Muchos de nosotros conseguimos alojamiento a través de internet, contactando voluntarios de Rio" explicó Elisa.
También se les provee sus uniformes, y así no hay rincón vinculado a los Panamericanos que no tenga personas con llamativas chaquetas verdes, camisetas blancas y pantalones grises con el logo de los Juegos estampado por doquier.
No faltan quienes adornan el uniforme con los típicos pines que se intercambian en este tipo de acontecimientos.
De los 15.000 voluntarios, hay 8.600 que dependen del ministerio de Turismo y son los encargados de la hospitalidad para turistas y aficionados.
Están por todo Rio con el claro compromiso de "estimular a los turistas a conocer y visitar los más bellos puntos turísticos de la ciudad", como indica un documento del ministerio.
Estas personas fueron capacitadas por el Instituto de Hospitalidad y parte de ese entrenamiento consiste en aprender el contenido de un manual con el técnico nombre de "Consolidando la Hospitalidad con nuestra marca".
Consta de 10 secciones y ocho anexos desplegadas en 81 páginas de papel que se asemeja al reciclado.
Y en su interior se encuentran títulos como el de la sección 1: "Turismo como apoyo al desarrollo" o el enigmático de la sección 4: "Hospitalidad con responsabilidad".
En el texto se intercalan llamados de atención, preguntas al lector para probar su memoria y hasta poemas.
Por ejemplo la sección sobre el "Perfil del Voluntario" inicia con el poema "Servir" de Gabriela Mistral, traducido al portugués.
Entre los anexos llaman la atención el dedicado a la "Prevención del Turismo Sexual", que contiene números telefónicos para denunciar personas sospechosas, y el que cuenta con traducciones y explicaciones para términos tan cotidianos como "check in" o "city tour".
La AFP no encontró ningún voluntario capaz de recitar de memoria este manual e incluso otros lo hallaron muy superficial.
Pero lo que no falta es el compromiso de muchos de ellos con la tarea para la cual dieron un paso al frente, como el brasileño Damiao Alves Correa, de 68 años y jubilado de la marina mercante:
"Participar en los Juegos-2007 es una forma de recordar la época en que vivía la mayor parte del tiempo en alta mar, donde se exigía solidaridad y cooperación, el mismo espíritu necesario para que todo salga bien en el Pan (Juegos Panamericanos)", sostuvo.
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