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La garra charrúa se hizo sentir ayer en el estadio Olímpico de Caracas. El azteca Jaime Lozano (der.) sufre la marca del delantero Diego Forlán.
AFP
Venció a Uruguay

Copa América
México es tercero del continente

Charrúas anotaron primero, pero aztecas se repusieron y ganaron 3 goles a 1
Suramericanos resintieron la roja de su capitán Diego Lugano, al minuto 36

Vicente L. Panetta
AP

Caracas. México sacó provecho del jugador que tuvo de más durante casi 55 minutos para vencer ayer 3-1 a Uruguay y atrapar así el tercer lugar de la Copa América.

Sebastián Abreu puso en ventaja a Uruguay a los 22 minutos e igualó Cuauhtémoc Blanco, de penal, a los 38’. Omar Bravo a los 68’ y Andrés Guardado a los 76’ le dieron el triunfo al Tri .

La falta que derivó en el penal de Blanco la cometió el capitán uruguayo Diego Lugano, quien a raíz de esa acción fue expulsado.

En semifinales, Uruguay cayó 5-4 en los penales ante Brasil (2-2 el tiempo reglamentario), mientras que México perdió 3-0 con Argentina. La final se jugará hoy entre Argentina y Brasil en Maracaibo.

Dentro de un primer tiempo bastante dinámico y entretenido, Uruguay fue apenas superior ante un México que al principio arriesgó poco y que levantó sobre el final.

Con la pelota yendo y viniendo, el sonido del gol llegó con un centro desde la izquierda de Maximiliano Pereira que Abreu cabeceó a la red, con un impecable salto y ante el arquero Guillermo Ochoa atornillado en el piso.

Entonces, México levantó sus velas y fue a buscar el empate, que llegó con un penal ejecutado por Blanco fuerte y a la izquierda del arquero Fabián Carini.

Apenas despuntó el complemento se notó un partido más que monótono. De repente, llegó el segundo con un derechazo de Bravo, para entusiasmo de centenares de mexicanos que acompañaron el gol con sus gargantas y haciendo sonar sus instrumentos musicales.

Para entonces era evidente a todas luces que Uruguay pagó precio al hecho de estar con uno menos, ya que varios de sus jugadores acusaban una merma física.

El tercero de México, un furibundo zurdazo de Guardado, no lo atajaban ni once arqueros juntos, mucho menos Carini, quien de todos modos llegó a tocar la pelota.