 Presidente de Francia Nicolas Sarkozy
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PARIS (AFP) -
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, encabezó este sábado la primera fiesta nacional del 14 de julio bajo su presidencia, marcada por la presencia de militares de los 27 países miembros de la Unión Europea en el tradicional desfile por los Campos Elíseos de París.
Escoltado por la Guardia Republicana, Sarkozy se mostró sonriente al saludar a la multitud desde un vehículo militar descubierto en la famosa avenida.
Rompiendo con la tradición, Sarkozy descendió del vehículo para estrechar la mano de los espectadores.
"Hace sol, los socios europeos están aquí. Hay mucha gente", expresó el presidente conservador a la prensa.
Tras contemplar el paso de aviones Alphajet y su estela con los colores de la bandera francesa, Sarkozy encabezó el tradicional desfile, en el que la novedad de este año fue la participación de 900 militares de los 27 Estados miembros de la Unión Europea.
El presidente francés avanzó esta iniciativa poco después de su elección al estimar que la presencia de soldados europeos sería un "bonito símbolo" de la unidad de Europa.
Varios dirigentes europeos fueron invitados a la cita, como el primer ministro portugués y presidente de turno de los 27, José Sócrates, el presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso, y el jefe de la diplomacia europea, Javier Solana.
En el momento de la fiesta nacional que rememora la toma de la Bastilla el 14 de julio de 1789, las encuestas muestran que la mayoría de los franceses (64%) aprueba la gestión de Nicolas Sarkozy en la presidencia.
Otra particularidad de este 14 de julio es su decisión de anular la gracia colectiva otorgada tradicionalmente por el presidente de la República, que el año pasado permitió la puesta en libertad de unos 3.500 presos.
En años anteriores, la gracia colectiva había sido saludada como una manera de descongestionar las cárceles francesas, cuyo número de presos supera actualmente en más de 10.000 el número de plazas, según la Administración Penitenciaria.
Sarkozy decidió romper asimismo con la clásica entrevista televisada al jefe de Estado, aunque se espera que se exprese de manera informal.
Finalmente, decidió innovar en los actos previstos para la noche, con la organización de una "gran fiesta popular" a los pies de la Torre Eiffel, que incluirá varios conciertos antes de los tradicionales fuegos artificiales.
Debido a la amenaza terrorista en Europa, unos 5.000 policías y gendarmes fueron movilizados para las ceremonias del 14 de julio y recibieron consignas de aplicar una "extrema vigilancia".
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