 Presidente colombiano Alvaro Uribe
(AFP)
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BOGOTA (AFP) -
El presidente Alvaro Uribe pidió este sábado a los colombianos "firmeza" para con los secuestradores, tras visitar a la viuda de un empresario plagiado por la guerrilla de las FARC y que murió el jueves en un operativo de rescate militar.
"Lo único que hará ablandar a los criminales es la firmeza sostenida del pueblo colombiano", dijo el mandatario a periodistas en la ciudad de Manizales, capital del departamento de Caldas (centro-oeste), donde este sábado fue sepultado el empresario Diego Mejía.
El operativo para rescatarlo fue autorizado por la familia, y esta sábado la viuda, María Londoño, volvió a defender esa alternativa. "Los rescates militares son el camino que debemos aceptar los colombianos", dijo.
"Colombia no puede volver a consentir criminales. Tantos años de haberlos consentido nos hicieron este daño", dijo Uribe refiriéndose a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas), la guerrilla más antigua y militarmente poderosa del país.
Una vez más, Uribe reclamó a las FARC la entrega a sus familiares de los once ex diputados provinciales muertos el 18 de junio, y que según el grupo insurgente murieron bajo el fuego cruzado por un ataque de militares no identificados al campamento donde permanecían cautivos.
"Hoy es 14 de julio y no han entregado los cadáveres. Chantajistas con la vida, chantajistas con la muerte", dijo Uribe, que volvió acusar a las FARC de haber asesinado a los once rehenes.
Las FARC se dijeron dispuestas a entregar los cuerpos al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), y pidieron además la presencia de delegados de los gobiernos de Francia, Suiza y España, países que vienen buscando un acuerdo humanitario que permita la liberación de otros rehenes.
Tras la muerte de los ex diputados, se redujo a 45 el grupo de rehenes que las FARC pretenden canjear por unos 500 de sus militantes presos. Entre esos rehenes está la colombo-francesa Ingrid Betancourt, tres estadounidenses y decenas de políticos, militares y policías, algunos de ellos próximos a cumplir diez años en cautiverio.
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